¿Mascotas exóticas? No, gracias

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Henri Bourrut del Colectivo de Educación Ambiental S.L (CEAM) nos da su opinión sobre si deberíamos tener o no en nuestros hogares mascotas exóticas.

Henri BourrutHenri Bourrut
Colectivo de Educación Ambiental S.L

La tenencia de mascotas exóticas puede ejercer fascinación y hay personas que no dudan en adquirir toda suerte de aves, mamíferos, reptiles, anfibios o peces e, incluso, invertebrados  cómo arañas, escorpiones, etc. Su comercio no es siempre legal y la venta de mascotas exóticas se ha convertido en un negocio internacional: se calcula que el tráfico ilícito de fauna silvestre mueve cerca de 19 mil millones de dólares anuales, un volumen solo superado por el que genera el mercado negro de la droga, las armas y la trata de seres humanos.

Además, es un mercado negro que, hasta época reciente, ha sido poco controlado y poco sancionado y con el que muchos países se han mostrado muy permisivos, tanto para la exportación como para la importación. Durante una época no muy lejana, España era considerada como el “coladero” europeo de animales exóticos, a través de sus aeropuertos.

De especies expoliadas a especies invasoras

La captura de animales en sus países de origen puede diezmar poblaciones enteras. El cautiverio y el transporte se suelen hacer en condiciones pésimas en las que puede morir hasta el 90 % de los individuos capturados. En la mayoría de los casos, las personas que adquieren estos animales no están preparadas para su tenencia y cuidado y, en su gran mayoría, estas mascotas acaban muriéndose.

Cotorra argentinaPor otra parte, la evasión y la suelta, voluntaria o involuntaria de estas mascotas (al crecer, muchas se vuelven incómodas), supone que algunas especies sobreviven y se reproducen en un ambiente que no es el suyo, convirtiéndose en especies exóticas invasoras. Las especies exóticas invasoras causan graves daños en los ecosistemas afectados y su control y erradicación, a veces imposibles, ocasionan muchos gastos. Muy conocidos en España son el caso de la cotorra argentina, el galápago de Florida, el mapache o el caracol manzana, entre otros muchos.

Protección de las especies exóticas con el Convenio CITES

El Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, más conocido como Convenio CITES (fuente Wikipedia) busca preservar la conservación de las especies amenazadas de fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio. Fue firmado en Washington el 3 de marzo de 1973 por 21 países y entró en vigor en 1975. En la actualidad se han adherido 180 países, denominados Partes, es decir, casi todos los países del mundo forman parte de la Convención. La adhesión de España al Convenio CITES se efectuó el 16 de mayo de 1986.

Establece una red mundial de controles del comercio internacional de especies silvestres amenazadas y de sus productos, exigiendo la utilización de permisos oficiales para autorizar su comercio. Por tanto, la protección se extiende a los animales y plantas, vivos o muertos, sus partes, derivados o productos que los contengan; es decir, también se protegen las pieles, marfiles, caparazones, instrumentos musicales, semillas, extractos para perfumería, etc. elaborados a partir de especímenes de especies incluidas en el Convenio. El objetivo es asegurar que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas de origen silvestre sea sostenible y no ponga en peligro su supervivencia. Esto supone esencialmente prohibir el comercio de las especies en peligro de extinción y regular el comercio de las especies amenazadas o en peligro de estarlo.

Listado y catálogo español de especies exóticas invasoras

A pesar de este Convenio, de difícil aplicación, el problema de las especies exóticas invasoras ha alcanzado tal magnitud que el Gobierno de España, entre otros, ha aprobado el Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre de 2011, por el que se regula el listado y catálogo español de especies exóticas invasoras, con medidas restrictivas a su importación y comercialización. Este listado es muy edificante y ciertamente asombroso.

La mayoría de las Comunidades Autónomas están afectadas por el problema y han establecido sus propios listados y sus propias normas y medidas.

¿Deberíamos tener animales exóticos como mascotas?

Las especies exóticas no deberían en ningún caso ser extraídas de su medio, y menos utilizadas como mascotas en países lejanos. Es una cuestión de ética personal y de responsabilidad con la biodiversidad y el medio ambiente: la función de mascota la cumplen a la perfección los animales domésticos.

La observación de la fauna silvestre en su medio es una actividad que suple con creces la tenencia de un animal cautivo y nuestros ecosistemas europeos, incluso los urbanos y periurbanos, están llenos de vida, de curiosidades y de sorpresas. Observar un animal en su medio, por muy insignificante que este nos parezca a primera vista, es una fuente inagotable de disfrute para un naturalista.

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