La preparación al parto

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La alimentación de la gata o perra gestante y el parto propiamente dicho son aspectos que inquietan al propietario. El auxiliar debe tener claro todo lo que implica para tranquilizarlo y ayudar a llevar a buen término la gestación.

Una mascota gestante despierta muchas dudas. Del control sanitario y de las visitas al veterinario ya hablamos en otro artículo. En este nos centraremos principalmente en la parte final de la gestación, es decir, en el parto.

Alimentación

Tanto la perra como la gata pueden tomar una dieta de mantenimiento normal durante el primer mes de la gestación. A partir del segundo mes las necesidades energéticas aumentan, su peso se verá incrementado entre un 20 y un 50% normalmente y esto implica que la composición de la dieta debería ser más parecida a la de los cachorros. Recomendaremos que el pienso sea de categoría superpremium y de cachorros o especial para hembras gestantes, con más grasa y proteínas que el de mantenimiento para animales adultos. Es normal que durante el primer mes no se observen variaciones en el apetito de las perras o las gatas y que a partir del segundo mes su apetito se incremente. En los últimos días de la gestación muchas de ellas comen menos cantidad o nada en los dos o tres días antes del parto. En general no restringiremos la cantidad de alimento que ingieran durante la gestación ni durante la lactancia.

Suplementos de calcio
Una pregunta habitual se refiere a la complementación o no con calcio. En general no lo recomendaremos porque los piensos equilibrados aportan los minerales necesarios en proporciones y cantidades adecuada. Solamente se aconseja en casos en los que existan síntomas de deficiencias y se mida la calcemia o bien en hembras reproductoras que en anteriores gestaciones hayan mostrado hipocalcemias. El motivo de no recomendar a todas las hembras la complementación de calcio es porque su regulación hormonal puede verse seriamente afectada y sería peligroso justo en el momento de la retirada del suplemento. 

Preparación al parto

Los datos de la fecha de la monta y la edad calculada durante la ecografía nos permitirán predecir la fecha del parto. La gestación en la perra oscila entre 58-65 días, que es un margen muy amplio; en la gata rondará los 62-65 días. Para el caso de la perra podemos aconsejar que tomen la temperatura desde los últimos 10 días a la misma hora y lo anoten. El día del parto la temperatura bajará un grado.

Preparación de la cama

Otra de las preocupaciones frecuentes de los propietarios particulares es la preparación de la cama: tanto la perra como la gata podrán retrasar el parto si no se encuentran cómodas o si están estresadas, así que les aconsejaremos que, aunque hayan preparado una cama para ellas, si quieren iniciar el parto en otro lugar que las dejen tranquilas y cambien la camada una vez haya finalizado todo. La cama estará ubicada en la zona donde la perra o la gata se encuentren a gusto normalmente. Habrá que introducirla como mínimo 15 días antes de la fecha prevista de parto y deberá proporcionar sensación de protección e intimidad, tanto por el lugar donde se coloque como por los materiales usados. Aconsejaremos que no las agobien cuando se encuentren en ese lugar. Los materiales serán absorbentes, pero no recomendamos el uso de serrín o papel durante los primeros días de vida de los cachorros ni durante el parto porque podrían resecarse mucho, taponar las vías respiratorias e incluso ser tragados por los cachorros. El uso de toallas o sábanas será más apropiado. La presencia de leche en las mamas indica también que el parto está cerca, pero hay hembras que tendrán la bajada de la leche justo un poco antes.

Eliminación del tapón mucoso

Se trata de una secreción mucosa más o menos fluida que se elimina por la vulva desde una semana hasta tres días antes del parto, pero no siempre es visible debido a que las hembras suelen lamerse y lo ingieren.

Cambios de comportamiento

Generalmente, las gatas y, sobre todo, las perras van teniendo menos actividad al acercarse el parto: se mueven menos, comen menos, están más tiempo tumbadas, cuando comienzan las contracciones uterinas tanto gatas como perras rascan en el suelo, giran en círculos y se acurrucan, se tumban, se levantan, muestran inquietud. Estos son los signos más claros de que el parto ha comenzado. En esta fase las llamadas telefónicas se suceden y el papel que desempeña el auxiliar es más importante, porque a través de la conversación con el propietario puede detectar posibles problemas que transmitirá a los veterinarios. Si el proceso está sucediendo con normalidad dará las indicaciones más apropiadas y tranquilizará a los propietarios, que a estas alturas de la gestación suelen estar muy nerviosos e inseguros. Las preguntas más frecuentes son: ¿el comportamiento de la mascota es normal? ¿Cuándo debo intervenir y de qué manera? Pero estas cuestiones ya forman parte del proceso del parto, del que podríamos hablar en un capítulo entero.

Gestación y diabetes

Si la hembra que acude al centro es diabética, además de revisar los parámetros habituales, son imprescindibles sus controles de glucemia. Nunca deberemos aconsejar a nuestros clientes cuyas mascotas sean diabéticas que se aventuren a criar porque las hormonas relacionadas con la reproducción pueden producir insulinorresistencia. Para estas perritas o gatitas hay que recomendar la esterilización.

Extraído de: Inmaculada Manresa, Manejo de la hembra gestante, Ateuves 43, pp. 30-35.

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