La alimentación del cachorro después del destete

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La alimentación del cachorro no es algo tan sencillo como siempre se ha creído. En el desarrollo del sistema músculo-esquelético van a ser importantes factores genéticos, ambientales, alimenticios, actividad física, etc. Todos ellos pueden influir en la aparición de una patología durante el crecimiento.

Los cachorros en crecimiento presentan un comportamiento alimentario omnívoro, de manera que la dieta debe estar compuesta por proteínas, carbohidratos, grasas, minerales y agua en las proporciones correctas. Las dietas que tienen un correcto equilibrio entre todos los nutrientes para esta fase del desarrollo se denominan comúnmente “puppy”. Estas dietas deben variar durante el crecimiento dependiendo de la edad, raza, metabolismo, actividad, temperamento y ambiente en el que vive el animal.

En las razas de talla grande o gigante, tenemos un añadido al problema del crecimiento. Son animales cuya ganancia en peso muscular es extremadamente rápida, lo que conlleva un esfuerzo titánico de su sistema de sostén para adaptarse y compensar el peso del individuo. Pensemos que un Dogo Alemán llega a pesar unos 55-60 kg en unos 12 meses mientras que un humano tarda unos 14 años en alcanzar ese peso.

Es, por lo tanto, muy importante una nutrición equilibrada y adaptada a las necesidades de cada animal, para optimizar de esta manera los recursos energéticos y maximizar su efecto para un correcto y equilibrado desarrollo.

Es muy importante una nutrición equilibrada y adaptada a las necesidades de cada cachorro Clic para tuitear

Periodo de desarrollo del cachorro

Los cachorros necesitan hasta dos veces más energía que los perros adultos y también más proteína. El crecimiento dramático en este momento significa que el animal necesita una alimentación rica en nutrientes, con una dieta completa y equilibrada.

A la hora de elegir un pienso, además de la calidad y cantidad de energía y proteína, debemos tener en cuenta otros nutrientes importantes como las vitaminas y minerales, esenciales para ayudar al sistema inmunológico. La fuente de proteína debe ser principalmente de origen animal, para ayudar a nutrir los músculos, los órganos vitales, la piel y el pelaje. La fibra ayudará a mantener el delicado sistema digestivo de los cachorros. Los niveles correctos de calcio y fósforo favorecerán el desarrollo de los dientes y huesos.

En esta fase vamos a diferenciar dos grandes grupos de animales, los de talla grande y los de talla pequeña, ya que su desarrollo es muy dispar.

Alimentación del cachorro en razas pequeñas

Estos animales tienen mayores tasas de metabolismo y alcanzan su peso adulto maduro más rápido. Necesitan altos niveles de proteína, grasa, calcio y fósforo para apoyar el crecimiento y el desarrollo de los huesos, músculos y otros tejidos. Lo mejor es un pienso adaptado al tipo de desarrollo o incluso un pienso específico para la raza en concreto.

Como tienen un estómago y boca pequeños, el tipo de croqueta debe estar adaptado, para favorecer así la deglución y digestión del alimento.

Las fórmulas comerciales tienden a concentrar los nutrientes, de modo que con menos cantidad de pienso cubrimos todas las necesidades energéticas.

Alcanzan la madurez entre los 9 y 12 meses, de manera que podemos comenzar con la alimentación de adulto en este momento. Es una fase conflictiva ya que disminuiremos la cantidad de energía proporcionada y el cachorro puede quedarse insatisfecho en los primeros días, de ahí que se recomiende siempre un cambio paulatino.

Alimentación del cachorro de razas pequeñas

Alimentar a los cachorros de razas grandes

El rápido crecimiento de estos cachorros (máximo hasta los 5 meses) y el aumento de peso corporal consecuente, puede causar estrés en el desarrollo del esqueleto inmaduro.

En esta etapa, los perros de razas grandes tienen menor densidad ósea que los de razas pequeñas y un rápido crecimiento del hueso puede desembocar en defectos estructurales. Existen enfermedades directamente relacionadas con la dieta, como la osteodistrofia hipertrófica, la osteocondrosis disecante y el síndrome de Wobbler. Las dietas experimentales varían la cantidad de proteínas, densidad de energía y minerales, y no está claro qué factor o combinación de ellos contribuyen al desarrollo de estas enfermedades óseas. Alcanzan la madurez entre los 18 y 24 meses.

Los cachorros de razas pequeñas tienen mayores tasas de metabolismo y alcanzan su peso adulto más rápido Clic para tuitear

Proteína y energía

La cantidad de proteína en la dieta no ha demostrado tener ninguna relación con la aparición de enfermedades estructurales. Sin embargo, las calorías excesivas y cantidades inadecuadas de calcio influyen negativamente en el desarrollo esquelético óptimo de los cachorros.

La concentración de proteína ideal es difícil de precisar, ya que en parte depende del valor biológico de la fuente de procedencia. Un exceso de proteína se convierte en energía. Por lo tanto, se añade a la carga energética y potencia los problemas asociados con el consumo excesivo de energía.

Una sobrealimentación en los perros conduce a la obesidad y puede producir graves problemas de salud. Es muy importante administrar la alimentación necesaria para cubrir un desarrollo óptimo, pero siempre debemos evitar la sobrealimentación. El tamaño del adulto está infl uenciado principalmente por la genética, sin embargo, el tiempo que tarda en alcanzar su talla adulta puede y debe estar controlado por una nutrición adecuada.

El exceso de calorías puede predisponer a los cachorros de raza grande a la enfermedad ósea de desarrollo, resultar en daños microscópicos en el tejido óseo, con malformación posterior y/o problemas en las articulaciones, alteraciones degenerativas y dolor potencialmente crónicos.

Aunque ningún alimento tiene el potencial de causar problemas en el desarrollo del esqueleto, una sobrealimentación sí que lo tiene.

Actualmente no existe una fórmula perfecta para garantizar una tasa óptima de crecimiento de forma individual. Obviamente, la grasa corporal palpable no es lo suficientemente específica como para ser una guía para una nutrición óptima, pero el mantenimiento de un buen estado físico es importante. Debemos ser capaces de palpar fácilmente las costillas, visualizar la cintura dorsalmente y evitar el exceso de grasa abdominal.

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¿Cuántos minerales necesita un cachorro para desarrollarse bien?

Equivocadamente, muchos criadores y propietarios son defensores de los suplementos de calcio para las crías en crecimiento. Éstos no se deben recomendar a los perros que toman las dietas diseñadas para el crecimiento. A diferencia de los animales adultos, los cachorros tienen mecanismos ineficientes para la regulación de calcio en la dieta, lo que resulta en una absorción y retención excesiva de calcio que puede provocar malformaciones esqueléticas y defi ciencias en otros nutrientes, especialmente el cinc. Por otro lado, una dieta con escasa cantidad de calcio es igualmente problemática.

Este inconveniente suele aparecer en los animales alimentados con dieta casera. En este caso, el sistema esquelético debe proporcionar el calcio para el resto del cuerpo, de manera que se producen huesos frágiles y malformados. El contenido en calcio ideal, en una base de peso seco para razas grandes y gigantes es de 0,7%-1,2%. La adición de vitaminas, especialmente la vitamina D, también aumentará la absorción de calcio en la dieta, superando los niveles recomendados.

Cuando una dieta es completa, los suplementos vitamínicos y minerales son innecesarios y potencialmente perjudiciales. Por eso, es importante elegir una dieta con cantidades perfectamente equilibradas de grasas, calcio y fósforo, que esté diseñada específicamente para cachorros de razas grandes.

Modo de alimentación

Además de la calidad de la dieta, es igualmente importante controlar la cantidad que se consume, de lo contrario, el cachorro puede comer demasiado y existir los excesos nutricionales que queremos evitar.

Hasta los seis meses de edad se debe alimentar al cachorro tres veces al día y a partir de ahí se debe reducir a dos.

Recomendaciones generales para la alimentación del cachorro

1No cambiar la comida el primer día que llega a casa.

2Tras el desdete alimentarlos cinco veces al día e ir disminuyendo hasta las dos veces que se recomienda en el adulto.

3Elegir el pienso adecuado para el animal y no hacer un cambio radical, sino paulatino.

4Prohibir al cachorro estar cerca de la mesa cuando comen los propietarios, incluso durante el desayuno.

5Dar de comer al cachorro después de haber comido los propietarios o en horarios completamente diferentes.

6Dar pequeñas recompensas tras los ejercicios de aprendizaje, siempre controlando la cantidad total de energía aportada por la dieta.

7No dar huesos a los cachorros: no aportan ningún benefi cio nutricional y pueden ser muy perjudiciales para el sistema digestivo.

8Como entretenimiento dar barritas masticables y no intentar quitárselas mientras las consumen para no provocar confl ictos entre cachorro y propietario.

9Dejar a los animales comer en tranquilidad para evitar la competencia.

Extraído de: Mónica Rubio Zaragoza y José Mª Carrillo Poveda. Alimentación en primeras edades. Ateuves 23, pp. 14-19

 

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