Complicaciones anestésicas más frecuentes

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Siempre que se presente alguna complicación anestésica, hay que comprobar el plano anestésico en que se encuentra el animal, auscultarlo, palpar el pulso arterial, mirar el color de las mucosas, TRC, etc. y evaluar todos los parámetros monitorizados en conjunto para que el veterinario actúe en consecuencia.

Bradicardia

Se produce bradicardia cuando la frecuencia cardiaca está por debajo de 40-50 lpm. Puede ser debida a los fármacos utilizados, reflejo vagal, tracción de vísceras, etc.  Si el animal está en buen plano anestésico, mantiene la presión en valores normales y no hay latidos de escape ni bloqueos, no es necesario tratarla.
Si se presentan bloqueos o latidos de escape, y se han utilizado agonistas α2, se pueden revertir con atipamezol siempre teniendo en cuenta que desaparecerá el efecto sedante de los agonistas α2 y el animal se puede despertar, por lo que se deberá aumentar el plano anestésico (figura 2).

Taquicardia

Se produce taquicardia cuando la frecuencia cardiaca está por encima de 130-180 lpm en perros y de 220 en gatos. Puede ser debida a plano anestésico superficial, dolor, hipotensión, hipoxemia, hipercapnia, hipertermia, etc. Las causas más frecuentes son las dos primeras, por lo que en primer lugar se debe evaluar el plano anestésico y descartar que no se esté despertando. Si está en plano superficial, se debe profundizarlo.

  • Si está en buen plano y hay hipertensión y taquipnea, lo más probable es que tenga dolor por lo que se administrará analgesia.
  • Si el animal está hipotenso, hipoxémico, hipercápnico o con hipertermia se deberá corregir la causa como se verá más adelante.

Extrasístoles ventriculares

Las extrasístoles ventriculares se pueden producir por distintas causas como dolor, hipoxemia, hipercapnia, etc., que hay que saber distinguir.  Si las extrasístoles causan hipotensión o son muy frecuentes, hay que tratarlas (figura 3).

Hipercapnia

Se produce hipercapnia cuando los valores de CO2 están por encima de los 45 mm Hg. Se debe principalmente al efecto de los fármacos anestésicos que deprimen el centro respiratorio; también por obstrucción de la vía aérea, hipotermia, etc.

Si el animal está hipoventilando (no elimina el CO2) se realizan ventilaciones manuales con el balón reservorio, aumentando la frecuencia respiratoria o el volumen tidal, para recuperar los valores normales. Para ello, se cierra la válvula de presión y se aprieta el balón prestando atención al manómetro de presión para no pasar de 20 mm Hg; se vuelve a abrir la válvula y se van realizando respiraciones asistidas hasta recuperar los valores de CO2 normales.

Apnea

La apnea se debe principalmente a la administración de fármacos anestésicos. Si el plano es demasiado profundo, se han de reducir o revertir los fármacos causantes de la misma.
Siempre hay que comprobar que el equipo esté conectado y que funciona correctamente.
El tratamiento consiste en realizar ventilación asistida hasta que el paciente vuelva a respirar de forma espontánea.

Hipotensión

La hipotensión se produce cuando la presión arterial media (PAM) es menor de 60 mm Hg y no hay una perfusión adecuada, por lo que se pueden ver afectados diferentes órganos (figura 4).


Lo primero que hay que hacer es comprobar el plano anestésico y reducirlo si es necesario añadiendo analgesia multimodal. Si la hipotensión persiste, hay que aumentar la fluidoterapia con cristaloides, bolos de coloides o, si el veterinario lo cree necesario, con fármacos (tabla 7).

Hipotermia

La hipotermia es una complicación muy frecuente en los procedimientos quirúrgicos (tabla 4, ver parte II de este artículo). El mejor tratamiento es la prevención. No hay que dejar al animal sobre superficies frías, utilizar mantas térmicas o bolsas de agua caliente (vigilar con las quemaduras con las esterillas eléctricas), etc. (figura 5). Si ya existe hipotermia grave, se pueden administrar enemas de agua caliente, calentar con secador de mano, mantas térmicas, incubadora, etc.

Posoperatorio

Una vez finalizada la cirugía comienza el posoperatorio. Durante este periodo el animal debe estar controlado, ya que una gran parte de la mortalidad anestésica se produce durante esta etapa.
Es un periodo en el que el auxiliar veterinario es fundamental. Se debe mantener al paciente confortable, en un ambiente tranquilo, caliente y con el mínimo dolor. El dolor se traduce en estrés y ansiedad, comportamientos agresivos, aumento del catabolismo, retraso de la cicatrización, retraso en el consumo de agua y comida, y supresión del sistema inmunitario. Por lo tanto, un animal sin dolor se recuperará antes y mejor. Para valorar el dolor hay distintas tablas adecuadas para las diferentes especies.

Extraído de Abi de Anta i Vinyals. Protocolos para el procedimiento anestésico. Ateuves 72, págs. 24-29.

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