Ectoparásitos: pulgas, piojos y sarna

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Los ectoparásitos son parásitos que viven en la superficie de otro organismo y subsisten de él. Pueden causar daños importantes tanto a las mascotas como a las personas que conviven con ellas por lo que es fundamental mantenerlos a raya.

Los ectoparásitos, en parte, pueden ser eliminados por el lamido o el rascado del propio animal pero esto solo no basta. Es necesario utilizar productos adecuados para eliminarlos, como baños insecticidas, polvos, pastillas, sprays, etc. ya que la mayoría de estos parásitos son zoonóticos, es decir, se transmiten al ser humano. Estos organismos son extremadamente frecuentes en dermatología veterinaria tanto en pacientes urbanos como rurales. Todas las ectoparasitosis son contagiosas excepto las de los ácaros del género Demodex.

Todas las ectoparasitosis en dermatología veterinaria son fácilmente curables con un tratamiento eficaz y tenaz, ya que los parásitos no son muy resistentes a las moléculas antiparasitarias que cada vez son más específicas frente al parásito y más inocuas para el paciente.

A continuación vamos a tratar brevemente algunas de las parasitosis más frecuentes en dermatología canina y felina, las pediculosis, pulicosis y sarnas.

Pediculosis (piojos)

El género Trichodectes, concretamente la especie canis (T. canis), es el piojo que afecta al perro y Felicola subostrata (F. subostrata), al gato.

La pediculosis es frecuente tanto en perro como en gato con la presencia de adultos, larvas y huevos. Estos últimos se depositan en el pelo y se pueden distinguir a simple vista las tres fases de su ciclo vital. El diagnóstico es por observación directa de los piojos encima del paciente o por tricograma donde se observan los huevos en el pelo. Las lesiones que se observan son pápulas, excoriaciones, costras, alopecia secundaria por lamido y presencia de seborrea seca evidente.

Es una parasitosis pruriginosa y altamente contagiosa. Puede haber contagio a la especie humana, aunque tanto Trichodectes como Felicola son específicos de perro y gato respectivamente.

El tratamiento es sencillo y muy eficaz. Se deben tratar el paciente, el entorno y el resto de animales en contacto con el paciente.

Los parásitos también en invierno
Los ectoparásitos afectan a las mascotas prácticamente durante todo el año, si bien algunas son más frecuentes en primavera y verano, como pulgas y garrapatas ya que las condiciones de humedad y temperatura ambiental les son favorables. No obstante, hay que tener en cuenta que los sistemas de calefacción y alfombras proveen las condiciones favorables para que se desarrollen estos parásitos dentro del hogar durante todo el año.
Por otro lado, otoño e invierno son épocas en las que proliferan los piojos. Otros parásitos como los responsables de la sarna pueden afectar a las mascotas en cualquier época del año. Por estos motivos es importante mantener la alerta y no descuidar la prevención en ninguna época del año.

Pulicosis (pulgas)

Pulga (Ctenocephalides
canis).

Existen más de 2.000 especies de pulgas. La más común en el perro es Ctenocephalides canis y en el gato Ctenocephalides felis.

Es muy frecuente y muy pruriginosa con la presencia de pápulas, costras, eritema y lesiones por autotraumatismos como excoriaciones y erosiones. Las piodermas secundarias de superficie (hot spot) se presentan con facilidad debido al rascado y al mordisqueo. Se observa con mucha frecuencia alopecia secundaria por exceso de lamido, sobre todo en gatos.

Una de las consecuencias de la pulicosis es la presencia de una DAPP (Dermatitis Alérgica por la Picadura de Pulga) en la que es prácticamente patognomónica la sintomatología de prurito en el tercio posterior del cuerpo del animal: se localiza en la cara posterior de las extremidades traseras y en la zona dorso-lumbar.

Otra consecuencia de una pulicosis es la instauración de una anemia regenerativa secundaria ya que las pulgas son parásitos hematófagos estrictos (se alimentan exclusivamente de sangre). Por otra parte, la pulga también puede ser hospedador de otro parásito, la denominada tenia de ciudad (Dipylidium caninum) que, si afecta a la mascota, le producirá sintomatología digestiva además de la cutánea.

El diagnóstico se basa en la observación directa de pulgas en la piel del paciente o bien en la prueba del papel mojado. En ésta se diluyen las heces de pulga localizadas en la piel del paciente y si se observa sangre querrá decir que está infectado.

El tratamiento es eficaz siempre y consiste en tratar al paciente y a todos los animales que conviven con él. Es fundamental tratar el entorno ya que el 95 % de la carga de pulgas en un paciente está en forma de huevos, larvas y pupas. El restante 5 % está presente en forma de pulgas adultas.

Sarna otodéctica

También denominada otoacariosis, es una ectoparasitosis debida a Otodectes cynotis. Es altamente frecuente en gatos, especie en la cual representa el 50 % de las otitis externas, y poco frecuente en el perro, en el que sólo representa el 5 % de las otitis externas.

Tanto en el perro como en el gato se puede observar también la presencia de dermatitis por otodectes debido a que la hembra de Otodectes cynotis sale del conducto auditivo externo hasta la base de la cola para depositar los huevos y durante el trayecto los parásitos penetran en la epidermis. Aunque es una zoonosis, la especie humana parece ser resistente.

Otodectes produce otitis externa altamente pruriginosa y contagiosa con la presencia de cerumen negruzco.

El diagnóstico es sencillo y consiste en evaluar el cerumen en fresco directamente al microscopio. El animal padece esta enfermedad si se aprecian numerosos parásitos en las tres fases de su ciclo de vida: adulto, larva y huevo. En casos de dermatitis por otodectes el diagnóstico se realiza por raspados cutáneos superficiales. Hay que tratar al paciente y a todos los animales de su entorno.

Sarna notoédrica

Ectoparasitosis debida al parásito Notoedres cati. La sarna notoédrica es una parasitosis altamente pruriginosa y costrosa frecuente en el gato, de manera excepcional en el perro y anecdótica en la especie humana.

Las lesiones son costras de grandes dimensiones repartidas por todo el cuerpo aunque la zona en la que se localizan con mayor intensidad es la facial, con afectación de los pabellones auriculares en su totalidad. También se observan pápulas y lesiones por autotraumatismo.

El diagnóstico es muy sencillo al haber muchos parásitos en el paciente, ya que se observan con facilidad al microscopio en muestras obtenidas de raspados superficiales.

El tratamiento es eficaz y consiste en tratar al paciente y a todos los animales que conviven con él así como el entorno. Es una zoonosis y en la especie humana produce un prurito similar al prurito producido por una sarna sarcóptica.

Sarna sarcóptica

Parásito de la sarna (Sarcoptes scabiei).

Es una parasitosis altamente pruriginosa debida a Sarcoptes scabiei. La lesión principal es la pápulo-costra.

Es una zoonosis y en la especie humana también es altamente pruriginosa. Es muy característico el prurito nocturno, denominado así porque el momento álgido del picor se da durante la noche, al iniciar el sueño, por una bajada del metabolismo que activa así al parásito. Sarcoptes scabiei realiza túneles en la epidermis donde deposita los huevos. En cada túnel se observa una pápulo-costra.

La localización de las lesiones es muy característica: se observan en los codos, pabellones auriculares, esternón, tarsos y carpos. Se da reflejo otopodal positivo en ambos lados. Los ganglios linfáticos poplíteos (localizados en las extremidades posteriores, por encima del talón) y preescapulares (entre la base del cuello y las escápulas) también se ven afectados.

En un 80 % de los casos es posible descubrir el parásito al microscopio al realizar raspados superficiales. El tratamiento es eficaz y debemos tratar al paciente, al entorno y a todos los animales que conviven con el paciente.

Extraído de Carlos Vich, Los ectoparásitos, Ateuves 16, pág. 32-38.

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