Enfermedades más frecuentes de la cavidad oral del gato

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La higiene dental en casa puede ayudar a evitar los problemas dentales, pero a veces no es suficiente y se desarrollan enfermedades que hay que tratar con rapidez.

Todas las estructuras orales, dientes y anexos son susceptibles de parecer afecciones de tipo traumático, inflamatorio y tumoral. También podemos encontrarnos con retención de dientes deciduos y maloclusiones o erupción anómala de algún diente.

En el gato el porcentaje más amplio de afeccio­nes son las enfermedades inflamatorias, entre las que destacamos la enfermedad periodontal, la gingivoestomatitis y la lesión resortiva.

Enfermedad periodontal

Es la causa más importante de las pérdidas den­tales en animales de compañía y pueden estar afectados hasta el 80 % de los gatos. Los factores que contribuyen a su aparición son la edad (a partir de los 4 años), la dureza de la dieta, la predisposición genética, el estado general de salud y la oclusión dentaria, entre otras.

Se inicia con la adhesión de placa en los dien­tes y su posterior mineralización que dará lugar al cálculo dental (figura 1). Como consecuen­cia, la superficie del diente está más rugosa, lo que favorece la nueva acumulación de placa con mayor facilidad. Es por tanto un proceso progresivo que si no se trata irá dañando las distintas partes del diente. En un principio se manifiesta con gingivitis que evoluciona a periodontitis con la formación de bolsas perio­dontales, movilidad y pérdida dental.

Figura 1. Distintas etapas del índice de sarro.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la sintomatología y en la exploración de la boca. Para ello será de utili­dad el uso de la sonda periodontal para medir la profundidad del surco gingival, que será mayor a 0,5-1 mm en caso de enfermedad periodon­tal. El diagnóstico radiológico es importante para obtener mayor información del estado del hueso alveolar.

Gingivoestomatitis crónica felina

La gingivoestomatitis crónica felina (GEF) es una enfermedad inflamatoria que, a pesar de ser importante en los gatos, no tiene una inci­dencia demasiado alta. Afecta a gatos de todas las edades y razas y tienen una mayor predis­posición algunas razas puras (Siamés, Maine Coon, Persa, Himalaya o Burmés).

Las causas que la provocan son desconocidas, aunque se asocia a una respuesta inmunitaria exagerada debido a las bacterias de la placa dental, virus de la leucemia felina, la inmuno­deficiencia felina y calicivirus. Los animales que la sufren tienen signos clínicos inespecíficos como dolor oral, dificultad para deglutir, anore­xia, pérdida de peso, halitosis, hipersalivación, sangre en la saliva, reducción del acicalamiento, vocalizaciones y deshidratación.

Las lesiones orales se presentan como áreas enro­jecidas de inflamación o, conforme aumenta la gravedad del proceso, de granulación y/o ulce­ración alrededor de la zona inflamada (figura 2).

Figura 2. Gingivoestomatitis grave.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la exploración oral, el análisis de sangre y las radiografías. En ocasiones será necesaria la realización de una biopsia para establecer un diagnóstico diferencial con otras enfermedades, como neoplasias, algunas enfermedades inmunomediadas o estados inflamatorios.

Tratamiento

El tratamiento, en un primer lugar, consiste en la profilaxis dental mediante la eliminación de la placa bacteriana. Este tratamiento puede acompañarse de medicación que contenga antibióticos y/o antiinflamatorios. Tras este procedimiento se deben llevar a cabo cuidados diarios por

Figura 3. Resolución de la gingivoestomatitis tras la extracción dental.

parte del propietario para controlar la placa bacteriana, como el cepillado dental u otras medidas (dietas específicas, premios, aditivos en el agua, etc.).

Si la enfermedad persiste a pesar de estos pasos, el tratamiento de elección es la extracción den­tal, cuyo objetivo es reducir de forma perma­nente el estímulo crónico que ejerce la placa bacteriana sobre la mucosa (figura 3).

Lesión resortiva

La lesión resortiva (LR) es una de las enferme­dades más comunes de los gatos domésticos con una incidencia del 20-75 % en los gatos de 4 a 6 años y en una proporción mucho menor en gatos menores de 2 años de edad. Las razas puras como Persa, Siamés, Abisinio, Azul Ruso y Fold Escocés son los primeros en verse afecta­dos, incluso antes de los 2 años.

En esta enfermedad se produce la destrucción de los tejidos dentales calcificados: esmalte, dentina y cemento (figura 4).

Figura 4. A) Hemiarcada inferior izquierda en la que podemos observar una pérdida de la estructura coronal del tercer premolar. B) La imagen radiológica pone de manifiesto la existencia de una resorción dental, y se puede observar la raíz distal completamente reabsorbida.

Las causas por las que se produce esta resorción son desconocidas, aunque se asocia a enferme­dades sistémicas que provoquen en el animal un estado de inmunosupresión; bacterias pató­genas de la cavidad oral; enfermedades virales (FIV, FELV, herpesvirus y CVF); enfermedad periodontal, gingivitis, y otras enfermedades dentales; factores nutricionales, etc.

En función de la localización de las lesiones y de su gravedad se clasifica en cinco estadios que van desde la destrucción muy superficial del esmalte y/o cemento hasta la destrucción total del diente (figuras 5 y 6).

Figura 5. Radiografía de la hemiarcada mandibular izquierda en la que se pueden observar los dientes canino, premolares y molar en distintas fases de reabsorción.

Figura 6. Radiografía de la hemiarcada mandibular izquierda en la que se puede observar el tercer premolar completamente reabsorbido y, en el canino, reabsorción a nivel apical con pérdida de estructura.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los gatos se presentan en la clínica con gran dolor, sacuden la cabeza, tienen mal aliento, incluso dejan de comer y beber.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la inspección visual, exploración táctil con un explorador dental y la realización de una radiografía intraoral, que es una parte esencial del diagnóstico.

Tratamiento

El tratamiento de elección es la extracción den­tal, ya que el desconocimiento de la etiología y la progresión de las lesiones hacen que los trata­mientos conservadores no sean efectivos.

Extraído de Rosa Prades Martí y Ana Whyte Orozco, Enfermedades más frecuentes de la cavidad oral del gato, Ateuves 82, págs. 16-21.

 

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