Enriquecimiento ambiental en conejos

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El conejo como mascota lleva domesticado desde hace mucho tiempo, pero aún así guarda muchas similitudes con su ancestro salvaje. Es por ello que tenemos que conocer cómo es su vida en libertad para poder asesorar a los clientes sobre sus necesidades en los hogares.

Los conejos tienen hábitos crepusculares. Emplean gran parte de su tiempo en vigilia en encontrar alimento, y para ello, buscan por las inmediaciones de las madrigueras, rebuscan entre la hojarasca, entre plantas y arbustos, excavan para conseguir pequeños brotes e incluso raíces. Son animales altamente sociables entre ellos (de igual forma, pueden llegar a serlo con su propietario) y, a la vez, territoriales con con miembros que no son de su mismo grupo. Destinan varias horas al día en realizar conductas afiliativas como acicalarse entre ellos, jugar o descansar en lo profundo de sus madrigueras.

El conejo mascota, al igual que de un perro o un gato se tratara, debe tener una correcta atención veterinaria (especializada en este caso, llevada a cabo por un veterinario especialista en animales exóticos), una alimentación adecuada y bien equilibrada, así como un correcto alojamiento y un desarrollo pleno de su actividad mental, social y física, para poder satisfacer todas sus necesidades en la medida de lo posible. Esto último, se consigue gracias al enriquecimiento ambiental.

El enriquecimiento ambiental consiste en modificar el ambiente físico y social de los animales para estimularles a expresar conductas que llevarían a cabo en la naturaleza. El enriquecimiento se puede clasificar en diferentes categorías que se describen a continuación.

Espacio creado para ellos con obstáculos y alturas que sortear.

Enriquecimiento alimentario

Es muy importante que los animales tengan una dieta adecuada a las necesidades de cada especie, e incluso de cada individuo. Los lagomorfos son folívoros; en naturaleza se alimentan principalmente de hojas y tallos verdes, así como de raíces. En condiciones de cautiverio, la base de la alimentación debe ser heno de verde de buena calidad (70-80 % de la dieta total), verduras de hoja verde (15-20%) y pienso (10 %), además de algún extra como fruta (5 %). Pero no solo la proporción entre estos alimentos es importante, sino también la presentación. Respecto al heno, puede ofrecerse de diversas formas: en heneras de pared, pesebres, diferentes tipos de dispensadores hechos con telas con agujeros, tuppers u objetos de cartón como cajas o tubos que pueden ser rellenados. Repartir el heno en diferentes puntos y presentarlo de diferentes formas estimulará al animal a consumirlo.

Interacción de un conejo con un individuo de otra especie.

Para las verduras se pueden realizar brochetas uniendo varios trozos diferentes de distintas verduras, lo que supone una gama de colores y texturas muy interesante para el animal. Además, se pueden colgar por varios puntos de la instalación o esconderlas en diferentes sitios para incitar a la búsqueda del alimento. En cuanto al pienso, se puede repartir en varios puntos o bien esparcir por todo el espacio de manera desigual (scattering), esconderlo en juguetes interactivos que vienen fabricados para ello o realizarlos de forma casera con materiales como cartón y papel sin tratar. Ya que es un alimento suculento para ellos, se puede emplear en bandejas de forrajeo, que consiste en una bandeja amplia donde el animal quepa completamente dentro de ella y no esté incómodo, y se coloca una base de sustrato (pellets de papel de periódico prensado, pellets de madera, paja o heno, etc.), elementos no comestibles (tapas de botella de plástico…) o que puedan morder e ingerir pequeñas cantidades (trozos de madera sin tratar, cartón, ramas de frutales) y el alimento o premio seleccionado. Con ellas, emplearán tiempo en buscar el alimento entre todos los elementos que hay, fomentando así una conducta natural como es el forrajeo.

Interacción entre individuos de la misma especie durante la alimentación.

Enriquecimiento ambiental y sensorial

Para proporcionar un alojamiento óptimo para el conejo, lo recomendable es ofrecerle un habitáculo donde no solo pueda ponerse erguido, sino que tenga unas medidas mínimas de 2-3 saltos de ancho y 4-5 de largo. De igual manera, lo ideal es poderles proporcionar las mayores dimensiones posibles. Son animales muy ágiles, por lo que se debería acondicionar un área de juego fuera de su zona de descanso (jaula, parque) con escondites (cajas, túneles y laberintos), zonas para subirse a diferentes alturas y objetos como obstáculos para sortearlos al moverse por la instalación. Como elemento esencial, habría que adecuar una parte de esta zona de juegos donde puedan excavar, ya sea con tierra específica para ello o tierra que no esté tratada ni contenga sustancias que puedan ser perjudiciales.

Preferentemente se añadirá algún juguete como objeto sensorial que puedan morder, romper o lanzar; hay gran variedad en el mercado o se pueden emplear, como se ha mencionado con anterioridad, ramas de frutales como manzano (limpias y hervidas para quitar cualquier elemento que les pueda perjudicar), pedazos de madera sin tratar o elementos como papel o cartón.

Todos estos tipos de enriquecimiento (dispensadores de comida, juguetes, zonas de escondite, etc.) se pueden ir alternando varias veces durante la semana, cambiándolos por otros o distribuirlos de una manera diferente cambiándolos de lugar.

En cuanto a las bandejas de forrajeo, podemos reemplazar todos los días los sustratos y los objetos por elementos diferentes. Esto es muy importante, ya que un estímulo nuevo si permanece mucho tiempo deja de tener el mismo interés para el animal y, por lo tanto, ya no se le está proporcionando ese desarrollo cognitivo que se pretendía en un principio.

Bandeja de forrajeo.

Social y mental

Lo ideal es que un conejo no conviva solo. Pueden convivir con un conejo de sexo opuesto o incluso del mismo sexo. También pueden convivir con roedores histricomorfos como chinchillas y cobayas. Si es un animal que convive solo, deberán ser los propietarios quienes interactúen con él. En cualquiera de los casos, se pueden hacer pequeños ejercicios de entrenamiento como acudir cuando se les llama por su nombre u obedecer órdenes simples como entrar al transportín. Son animales altamente inteligentes, por lo que aprenden muy rápido.

Estos tipos de ejercicios deben estar basados en el condicionamiento operante, que es cuando un animal realiza una acción por decisión propia para obtener un beneficio, en este caso, un premio como refuerzo positivo.

Extraído de Pablo Ramos Rodríguez. Enriquecimiento ambiental en conejos. Ateuves 95, págs. 12-14.

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