Envejecimiento y nutrición: ¡la edad avanzada no es una enfermedad! (I)

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Está demostrado que una correcta nutrición y su buen manejo desempeñan un papel fundamental durante la vida del perro y del gato.

Si consideramos que el alimento es importante para atenuar, ralentizar la progresión o el desarrollo de una enfermedad, e incluso prevenir las patologías que se suelen asociar con el envejecimiento como son las insuficiencias cardiaca, renal y hepática, problemas dermatológicos y osteoarticulares, entre otros, su puesta en valor será aún más extraordinaria. Un error muy común en el que suelen caer los cuidadores es no darse cuenta de que sus mascotas se han hecho mayores. Por lo que es nuestro deber y nuestra responsabilidad como profesionales estar atentos para orientarlos. Si bien no podemos hablar de edades exactas en las que los perros y los gatos empiezan a ser ancianos, existen indicios, muchas veces generados por su estado de salud, que nos alertan de que han comenzado su vejez.

Es importante seguir las indicaciones del veterinario, porque cada animal es diferente, ya que no siempre la edad fisiológica coincide con la edad cronológica. Depende también de la genética y del entorno de cada individuo.

En esta nueva etapa de la vida de nuestros fieles amigos la nutrición constituye un factor fundamental a la hora de conseguir una buena calidad de vida y alcanzar la mayor longevidad posible. No hay satisfacción más grande que cuidar bien del que ha sido nuestro querido compañero durante años. Los veterinarios y auxiliares veterinarios debemos destacar y poner en práctica lo que la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) ha establecido como el 5º signo vital: la evaluación nutricional. Incluir una evaluación nutricional en el chequeo geriátrico es muy importante para optimizar la salud y el bienestar de las mascotas mayores. Su impacto puede ser muy positivo. Si no se controla, se puede convertir en un factor de riesgo para su salud. De ahí que debamos distinguir sus estados fisiológico y patológico según sea una mascota mayor sana o enferma, debido a que su alimentación deberá cambiar según estos parámetros.

Combatir la obesidad y la delgadez

El alimento sénior en general, además, debe prevenir la obesidad, muy frecuente en perros ancianos sanos debido a que suelen llevar una vida más sedentaria, a la vez que su metabolismo se ve reducido, lo que causa un aumento de la masa corporal grasa y una disminución de la masa magra y muscular. Para ayudar en esta muy probable degradación, el añadido de L-carnitina es fundamental, así como un porcentaje
menor de grasas en la composición del alimento. Los gatos muy mayores, por el contrario, tienen más probabilidades de sufrir delgadez debido a enfermedades subyacentes como pueden ser el hipertiroidismo, afecciones cardiacas, respiratorias, renales o gastrointestinales. Estas patologías subclínicas muchas veces se detectan de forma tardía.

Existen evidencias científicas que demuestran que la capacidad para digerir las proteínas y las grasas disminuyen con la edad del gato. Esto explica también a veces su delgadez a partir de los 10 años, aproximadamente. Sin embargo, hay que evitar las restricciones proteicas innecesarias para cuidar su estructura muscular. Las dietas sénior ideales son las que moderan el fosforo sin restringir la proteína de forma excesiva.

Extraído de Alicia Fernández Vitali (Auxiliar veterinaria de AniCura Abros Hospital Veterinario), Envejecimiento y nutrición: ¡la edad avanzada no es una enfermedad! Ateuves 94, págs. 20-23.

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