Hipertiroidismo felino

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El hipertiroidismo se caracteriza por un exceso de producción de hormonas tiroideas que afecta con bastante frecuencia a los gatos de edad avanzada. El cuadro clínico que presentan los animales con esta patología es muy variable según el órgano afectado.

Los signos clínicos en un gato son el resultado de una excesiva producción de hormonas tiroideas, con lo que, en caso de tener un gato hipertiroideo en la consulta veterinaria, podemos encontrarnos con un gato nervioso o hiperactivo que, según su propietario, come más de lo normal (polifágico), con pérdida de peso a pesar del aumento de apetito, poliuria y polidipsia, vómitos, diarreas, y acicalado nulo o escaso (y, como consecuencia, enmarañamiento del pelo). A veces, incluso se ve al gato agresivo y el propietario confirma que “mi gato no era así de nervioso”. Esta situación se resuelve al tratar al animal con la medicación adecuada.

No obstante, puede suceder que el gato hipertiroideo llegue a la consulta con un cuadro de letargia, anorexia y debilidad.

Así pues, la gran variedad de signos clínicos del hipertiroidismo y su similitud con otras enfermedades que producen síntomas semejantes hacen necesario un análisis de sangre para determinar la causa.

En un 90 % de los gatos con hipertiroidismo se observa un aumento de leve a moderado en suero de las enzimas alanina aminotranferasa, fosfatasa alcalina y aspartato aminotransferasa.

Podemos encontrar un aumento del nitrógeno ureico (NUS o urea sérica) y de la creatinina, también presentes en patologías renales, o hiperglucemia como en la diabetes mellitus.

La analítica de orina es muy importante para des­cartar otras patologías, y se debe evaluar la presencia o no de glucosuria y la densidad urinaria.

En la actualidad, los laboratorios de análisis de pequeños animales, ofrecen “perfiles” que incorporan, además de hemograma, análisis de bioquímica que incluyen enzimas hepáticas, urea, creatinina, hormona tiroidea y fructosamina (más fiable en mi opinión para valorar la glucemia, ya que los gatos se estresan en la consulta y pueden tener una hiperglucemia temporal, tan solo por su manipulación en la extracción sanguínea).

Problemas concurrentes

A continuación vamos a explicar algunas de las patologías concurrentes que presentan los gatos con hipertiroidismo.

1 Cardiomiopatía hipertrófica. Se puede presentar en gatos hipertiroideos como consecuencia de la tirotoxemia. Algunos de los signos que podemos observar son taquicardia, ritmos de galope, soplos o tonos apagados.

2 Insuficiencia renal. Junto con el hipertiroidismo son enfermedades frecuentes en gatos geriátricos, e incluso pueden aparecer juntas.
Un aumento sérico del nitrógeno ureico y de la creatinina, junto con un valor de la concentración urinaria entre 1.008 y 1.020 g/l, sugiere que existe una enfermedad renal concurrente.
Hay que destacar que a veces estos parámetros aparecen normales, pues el hipertiroidismo aumenta el filtrado glomerular y puede darnos la falsa impresión de que el riñón está bien. Por ello, tras medicar y estabilizar al gato enfermo, hay que revaluar la función renal.
Es común que tras un tratamiento exitoso del hipertiroidismo el gato comience a evidenciar una insuficiencia renal; lo que sucede es que el filtrado glomerular se desacelera al controlarse la enfermedad tiroidea y entonces la enfermedad renal se manifiesta.

3 Hipertensión sistémica. Es frecuente en gatos hipertiroideos y se produce por la hiperactividad beta-adrenérgica sobre la frecuencia cardiaca, contractilidad miocárdica y activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona. La hipertensión que resulta de dichos mecanismos es, por lo usual, clínicamente silenciosa.

4 Anormalidades gastrointestinales. Los signos gastroentéricos son habituales e incluyen anorexia, polifagia, pérdida de peso, defecaciones frecuentes y aumento del volumen fecal, vómitos, diarrea y mala asimilación intestinal en general.

Diagnóstico

El diagnóstico del hipotiroidismo debe basarse en la identificación de los signos apropiados, la palpación de la glándula tiroides y la determinación de tiroxina total dentro del panel de bioquímica felina (este valor está elevado en un 90-98 % de los gatos afectados).

En gatos en los que los signos clínicos sugieren hipertiroidismo y el valor de la tiroxina se encuentra dentro del rango normal superior, puede ser necesario determinar la T4 libre o prueba de respuesta a TRH como método complementario de diagnóstico. Estos son los casos de gatos con hipertiroidismo leve u oculto.

Tratamiento

El tratamiento del hipertiroidismo puede realizarse mediante tiroidectomía (extirpación de la glándula tiroides), medicaciones antitiroideas orales y yodo radiactivo. Es importante comparar ventajas y desventajas de cada terapia, sea médica o quirúrgica, antes de aconsejar al propietario.

Yodo radiactivo (I 131)

Este isótopo destruye el tejido hiperfuncional sin afectar al tejido tiroideo normal. Su eficacia alcanza el 95 % de los casos. Es un procedimiento no invasivo, sencillo y seguro.

Inconvenientes: el estrés del viaje hasta el centro donde se realizará el tratamiento y el periodo de estancia en el hospital, que varía entre 2 días a 2 semanas postratamiento; sólo los centros autorizados tienen I 131 y es caro; los animales no deben estar recibiendo terapia antitiroidea y es mejor si no la han recibido antes; esta práctica no permite predecir la enfermedad renal postratamiento.

Escisión quirúrgica

La extirpación de uno o ambos lóbulos tiroideos o sólo del tejido ectópico hiperfuncional es un procedimiento efectivo, invasivo, de dificultad intermedia y costes moderados.

Inconvenientes: demanda anestesia y, por ende, hay que estabilizar al animal con medicamentos (metimazol), además de tratar las enfermedades asociadas (cardiomiopatía, insuficiencia renal, hipertensión).

Metimazol

La terapia médica con metimazol es una terapia a largo plazo y de coste económico moderado a costoso. El mecanismo de acción consiste en inhibir la síntesis de la hormona tiroidea, aunque no impide la progresión del agrandamiento tiroideo, por lo que cada 4-6 meses se deben controlar los niveles séricos de tiroxina total, hemograma y panel de química sérica.

Si hubiera hipertensión sanguínea se debe tratar con amlodipino o benazeprilo.

Es muy importante tener en cuenta la edad del paciente, la capacidad y voluntad del propieta­rio para dar la medicación (no todos los gatos aceptan una pastilla con facilidad, por ejemplo), el bienestar del animal al estar lejos de su casa (en caso de hacer terapia con yodo radiactivo), la situación financiera del propietario, la presencia o no de un fallo renal en el gato, la disponibilidad de un centro que realice la terapia con I 131, o de un cirujano calificado para realizar tiroidectomías.

Pronóstico

Muchos pacientes felinos tienen buenos pronós­ticos con un tratamiento adecuado. Los animales que presentan hipertiroidismo y enfermedades concurrentes como fallo renal o cardiomiopatía dilatada tienen un pronóstico reservado.

Conclusión

Actualmente, la enfermedad se encuentra bien reconocida y los veterinarios están identifican­do más gatos hipertiroideos en estadios tempranos de la enfermedad, incluso antes de que el propietario note el problema. Posiblemente esto se debe a que se tiene en cuenta esta enfermedad dentro de los diagnósticos diferenciales, y también a las analíticas de control que se realizan más frecuentemente que antes, en lo que llamamos medicina preventiva.

Extraído de: Victoria Carolina Calcagno, Hipertiroidismo felino, Ateuves 35, pág. 30-34.

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