Importancia del auxiliar en la clínica de urgencias

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En la clínica de urgencias es fundamental mantener la mente fría, así como tener capacidad de reacción y actualizar de forma constante los conocimientos, ya que en muchas ocasiones no hay tiempo de consultar nada.

En la clínica de urgencias cada profesional debe saber cuáles son las labores que ha de realizar para conseguir el mayor dinamismo posible. Es muy interesante que cuando se comience a trabajar en una clínica nueva se dialogue con el resto de compañeros sobre qué labores debe realizar cada uno así como establecer un orden de prioridades cuando haya que desempeñar varias tareas a la vez. Aunque cada clínica tiene su propio funcionamiento todas comparten bloques comunes.

En nuestra clínica el papel que desempeña nuestra ATV es fundamental. Su labor se basa en siete puntos principales:

  1. Discriminar entre trabajos importantes y urgentes.
  2. Ayuda en la preparación de los aparatos necesarios para cada urgencia.
  3. Manejo de los pacientes.
  4. Ayudante de quirófano.
  5. Monitorización de pacientes de UCI.
  6. Orden y reposición de consultas.
  7. Diálogo con propietarios.

Si desglosamos dichas labores podemos concretar un poco más en qué consisten cada una de ellas.

Discriminar entre trabajos importantes y urgentes

En la clínica hay cientos de tareas para hacer, pero en determinados momentos hay que saber determinar qué es lo realmente urgente ya que puede haber una línea muy fina que separe el éxito del fracaso. Cada veterinario trabaja de una manera diferente, por ello, es importante que veterinario y auxiliar se conozcan y dialoguen sobre cómo pueden sacar más rendimiento a su colaboración.

En determinados momentos hay que dejarlo todo porque podemos disponer de pocos segun­dos para salvar una vida.

Por poner un ejemplo: justo en la hora de la comida puede sonar el timbre avisando de que viene una urgencia. En ese momento puede ser de mucha ayuda que el auxiliar salga para comprobar el estado en el que llega el paciente (andando por su propio pie o en brazos de su propietario), para quedarse ya ayudando al veterinario por si el paciente que llega en brazos se encuentra en estado de shock y hay que actuar de inmediato. Bien es cierto que hay animales realmente enfermos cuyo propietario intenta que entren andando, y otros relativamente sanos (por ejemplo, con una uña rota) que vienen en brazos y con un propietario muy asustado.

Ayuda en la preparación de los aparatos necesarios

La clínica de urgenciasCada paciente tiene unas necesidades concretas. La formación del auxiliar y los consejos del veterinario deben permitirle preparar los aparatos y medicaciones que sean necesarios en cada momento.

Las clínicas de urgencias tienen muchos aparatos, ya que en la mayoría de las ocasiones, no disponen de tiempo para remitir a los pacientes a otras clínicas de referencia.

Hay que conocer el funcionamiento de los aparatos y para qué puede utilizarse cada uno de ellos con el objetivo de ser lo más eficiente posible en los momentos de máximo estrés.

Si se trata de un cachorro con gastroenteritis lo más probable es que sea necesario preparar el material para colocar una vía y administrar fluidoterapia y quizá poner a punto la incubadora y el ecógrafo. Sin embargo, si se trata de un animal mayor que tiene tos y quizá cianosis, habrá que suministrar oxígeno en la mesa, preparar una jaula de oxígeno y la sala de radiología, algún relajante y posiblemente diuréticos.

Manejo de pacientes

En este punto englobamos tanto las maniobras de sujeción como muchos temas de enfermería.

No hay dos pacientes iguales, pero tampoco dos dueños iguales. Podemos encontrarnos desde pacientes muy tranquilos con dueños que los manejan a la perfección hasta perros muy nerviosos a los que los dueños no consiguen controlar. Para la exploración correcta puede ser necesario que el auxiliar ayude al dueño a inmovilizar al animal o incluso que tenga que inmovilizarlo él solo tras haber tenido que acompañar al dueño a la sala de espera. Aquí las habilidades psicológicas juegan un papel importante, hay que saber ver qué dueños es mejor que esperen fuera.

En el caso de los gatos hay que tener una sensibilidad especial. Suelen estresarse con facilidad tras sacarlos de su ambiente por lo que hay que ser suaves y manipularlos lo mínimo posible. Con dulzura y serenidad se pueden manejar la mayoría de los gatos, como mínimo para hacer una exploración general. Hay otros gatos que sufren tanto estrés que necesitan sedación nada más llegar a la consulta. Incluso a estos gatos, nada amigables, hay que tratarlos con dulzura, no solo por ellos, sino también por los dueños, ya que para llevar a su gato agresivo al vete­rinario tienen que estar muy asustados. Generalmente los dueños de gatos hacen todo lo posible por evitar la visita al veterinario.

La extracción de sangre, limpieza de heridas y colocación de vías también es labor del auxiliar.

Ayudante de quirófano

Un buen ayudante de quirófano facilita mucho la labor del cirujano y de manera indirecta la del anestesista, ya que reduce el tiempo quirúrgico y anestésico.

Es importante saber preparar el quirófano: montar la máquina anestésica, preparar la mesa, precalentar las mantas de quirófano, reponer jeringuillas y agujas, sacar el material estéril… Pero también hay que aprender a preparar el campo quirúrgico, conectar al animal a la máquina anestésica y colocar todos los aparatos que nos permitirán monitorizar las constantes vitales durante la anestesia.

En este punto la formación juega un papel importante. Hay que conocer el nombre del instrumental y saber cómo ofrecerlo al cirujano en el caso de que lo pida y, sobre todo, conocer la técnica quirúrgica para facilitar el trabajo del cirujano.

Por ejemplo: no es lo mismo el esfuerzo necesario para colocar una ligadura cuando el campo está cubierto de “obstáculos” que el realizado en un campo correctamente presentado.

La clínica de urgenciasMonitorización de pacientes en la UCI

Muchos de los pacientes que llegar a la consulta de urgencias necesitan quedarse ingresados para solucionar o mejorar la patología que presentan.

Es labor del veterinario establecer el diagnóstico y pautar los cuidados necesarios y los principios activos que necesitan en cada momento. Pero es igual de importante que el auxiliar pueda realizar un seguimiento de todo esto. Para conseguirlo suelen emplearse hojas de hospitalización en las que se pautan las medicaciones necesarias, las horas a las que hay que administrarlas así como las dosis. También se pautan las necesidades de fluidos, los controles de temperatura, las horas a las que hay que administrar dietas…

La labor del auxiliar consiste en seguir las pautas así como informar al veterinario de las incidencias detectadas, de las eliminaciones de orina, vómitos o heces… Las hojas anterior­mente citadas sirven también al auxiliar para dejar anotados todos estos acontecimientos.

En nuestro centro la auxiliar se encarga de mantenerlos limpios y secos, curar las heridas, asegurarse de que las bombas infunden fluidos a la perfección, controlar la presión arterial y la temperatura a los pacientes más críticos y, además les mima y les cuida.

Orden y reposición de consultas

Generalmente, durante las consultas de urgencia se hace un gran despliegue de aparatos, material fungible y medicamentos. Las maquinillas de rasurar se cambian de consulta, se abren sueros para la cura de heridas, se mancha instrumental y es posible que algún animal defeque, vomite, orine o combine varias de estas acciones. Entre el veterinario y el ATV se intenta que el orden se mantenga lo máximo posible, ya que el tener todo en su sitio optimiza el tiempo para próximas urgencias.

Diálogo con los propietarios

Durante el trabajo diario en la clínica de urgencias nos encontramos con casos en los que nos enfrentamos a auténticos dramas familiares. Desgraciadamente no siempre los problemas tienen solución, incluso puede darse el caso de que los animales ya vengan fallecidos.

La empatía con el dueño siempre es importante, pero en estos casos es imprescindible. El veterinario suele ser el que da las malas noticias por lo que el propietario puede necesitar otra cara con la que hablar y desahogarse. Esta tarea necesita de tacto, dulzura y paciencia. Hay que ser conscientes de que el propietario ha perdido o va a perder, a una pieza clave de su vida lo que supone un dolor inmenso.

Posiblemente esta es una de las peores partes del trabajo, pero hay que recordar que en veterinaria no solo salvamos vidas animales, también cubrimos necesidades importantes para los propietarios.

Pero no siempre hay que dialogar con los dueños para dar malas noticias, otras veces si­plemente es difícil convencerles para que dejen ingresadas a sus animales. Mucha gente nunca se ha separado de su mascota y dejarla ingresado puede ser un verdadero shock emocional. Las palabras de aliento y ver una UCI limpia, con animales tranquilos y bien vigilados genera una confianza que les puede hacer pasar la noche con menos preocupación.

Extraído de María Bautista Casajús, Importancia de los auxiliares en la clínica de urgencias, Ateuves 63, pag. 20-22

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