La alimentación de las tortugas acuáticas

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En cautividad es frecuente que las tortugas tengan deficiencias nutritivas debido al desconocimiento por parte del propietario de cuál debe ser una correcta alimentación.

Tortugas acuáticas y semiacuáticas

Son omnívoras, aunque los animales más jóvenes suelen ser casi exclusivamente carnívoros. En estado salvaje consumen alimentos vivos como caracoles, babosas, insectos, gusanos, lombrices, crustáceos, etc., vertebrados como peces y sus alevines, anfibios, pequeños mamíferos —sobre todo roedores—, huevos y otros reptiles, además de carroña, plantas, frutas y flores.

Salvando las diferencias que puedan existir entre distintas especies, y dependiendo de la edad del animal, la proporción de vegetales y animales consumidos debe situarse entre 75:25 a 90:10 (Donoghue, 1996).

Las tortugas semiacuáticas deben ser alimentadas dentro del agua, ya que se sirven de ella para deglutir los alimentos además de para beber. A las acuáticas les gusta también trocear los alimentos sumergidas en el fondo del acuario.

Es frecuente cometer el error de alimentar a las tortugas solo con pequeños crustáceos acuá­ticos secos o liofilizados (gammaridos) o con una amplia gama de piensos que se ofrecen en el mercado compuestos por gránulos flotantes provenientes de harinas de pescado, crustáceos o vegetales generalmente demasiado ricos en componentes cereales y correctores vitamínicos y minerales. Hay que ser cauteloso y emplearlos en un porcentaje no superior a un 30 % de la ración.

Es fundamental suministrar alimentos frescos o previamente descongelados como gambas, langostinos, pescado o insectos y también carne troceada de hígado, pollo o ternera.

Asimismo, debemos facilitar el consumo de animales vivos, ya que esta práctica enriquece y agudiza los sentidos y el bienestar de estos animales en cautividad. Podemos suministrar grillos, lombrices, gusanos, caracoles acuáticos y, en especies de mayor tamaño, peces o crustáceos.

Hay que tener cuidado con ciertas prácticas como el uso de piensos para perros de forma continua en la dieta, ya que su alto contenido en vitaminas A y D puede provocar enfermedades graves.

Como fuente vegetal podemos dar una dieta muy similar a la que utilizamos en tortugas terrestres. Verduras de hoja verde como trébol, achicoria o endivia, hortalizas como zanahoria o calabacín y frutas como manzana, naranja, pera, fresa, melón, etc. Algunas plantas de acuario como Elodea canadensis, helecho de Java o jacinto de agua también pueden ser consumidas por estos animales. De igual forma les gustan los pétalos de flores como los del hibisco o la rosa.

Al igual que ocurre con las tortugas terrestres también existe una amplia gama de piensos en el mercado dirigidos a estas especies. Debemos realizar una buena elección y que estos preparados supongan pequeños porcentajes en su dieta.

Hay una gran variedad de tortugas acuáticas que se ofertan en el mercado para su tenencia en cautividad. Entre otras especies, las que vamos a ver con mayor frecuencia en la clínica vete­rinaria son Trachemys scripta elegans (Tortuga de orejas rojas), Trachemys scripta scripta (Tor­tuga de orejas amarillas), Trachemys scripta troosti, Trionyx sunensis y distintas especies del género Pseudemys.

Tortugas marinas

Son omnívoras, aunque muchas especies son carnívoras de jóvenes y después se vuelven vegetarianas. Según la dieta que consume cada especie, su boca y su mandíbula adquieren formas diferentes. Por ejemplo, el pico de las tortugas marinas verdes presenta dientes finos a modo de sierra que les permiten raspar las algas de las superficies duras. La tortuga Caretta caretta tiene fuertes mandíbulas para romper y triturar las conchas de algunos moluscos.

En estado salvaje, estos animales se alimentan de gran diversidad de plantas y animales marinos; algunas especies también consumen esponjas y medusas.

Pueden pasar meses sin comer cuando las condiciones no son favorables, y muchas de ellas migran largas distancias en busca de alimento.

En cautividad les suministraremos cefalópodos, peces, moluscos, liofilizados y gelatinas. También administraremos algas o sustitutivos con alto contenido en fibra.

Recomendaciones para el propietario de una tortuga

  • Es muy importante informarse bien de la especie, hábitat, tamaño, edad, estación del año, etc. para conocer cuál es la dieta correcta para nuestra tortuga.
  • Debemos evitar dietas monótonas y poco equilibradas como la lechuga y el tomate exclusivamente.
  • Debemos ofrecer las verduras frescas y lavarlas correctamente para evitar restos de pesticidas. Las ofreceremos finamente picadas para evitar la selección por parte del animal y de esta forma asegurarnos de que su dieta es variada.
  • Las tortugas terrestres deben tener acceso continuo al agua tanto para hidratarse como para bañarse diariamente.
  • Bajo la supervisión de un veterinario podemos administrar suplementos vitamínicos y minerales en determinados periodos.
  • Pondremos de comer una vez al día y retiraremos los alimentos que han sobrado para evitar contaminaciones.
  • En general las tortugas tienen un apetito voraz y si nos excedemos en las cantidades podemos provocar sobrepeso.
  • Si el peso de nuestra tortuga es bajo tendremos que sobrealimentarla antes de hibernar, así como evitar esta en los casos más graves.
  • Las condiciones higiénicas del agua de los acuarios deben estar muy controlada. Administraremos el alimento que va a ser consumido en su justa medida para evitar que queden restos que puedan contaminar el agua. También tenemos la opción de alimentar una vez al día en otro recipiente distinto al que se encuentran de forma habitual.
  • Muchas veces, las tortugas acuáticas en cautividad muestran predilección por la comida de origen animal y rechazan los vegetales. No podemos caer en el error de dar una dieta basada en proteína animal. Ofreceremos verduras y frutas variadas diariamente desde que son pequeñas para acostumbrarlas.
  • Siempre que podamos ofreceremos animales vivos, pero hay que ser prudentes con la cría de insectos, pues en ocasiones son portadores de parásitos y otros microorganismos patógenos para las tortugas.

Extraído de Belén Noguera García, La alimentación de tortugas en cautividad, Ateuves 76, pags. 12-15.

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