Las necesidades de calcio durante el crecimiento

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El sistema musculoesquelético cambia a lo largo de toda la vida. Estos cambios son más rápidos durante los primeros meses de vida y se frenan al llegar a la madurez del esqueleto (por lo general a los 12 meses en muchas razas). Dado que durante estos primeros 12 meses de vida la actividad metabólica está disparada, el esqueleto puede sufrir daños que se manifiestan en forma de enfermedades.

Las razas grandes o gigantes son las más susceptibles a padecer problemas de desarrollo esquelético dado su rápido crecimiento. Diferentes estudios indican que la nutrición es uno de los factores más importantes que afectan al desarrollo musculoesquelético. A esta situación contribuye por una parte, la elección de una dieta con un exceso de calorías y por otra, el aporte de complementos de calcio durante la fase de crecimiento del cachorro. Los más comunes de estos trastornos son la displasia de cadera (CHD), la osteocondrosis y la osteodistrofia hipertrófica (HOD).

El exceso de calorías

Los propietarios que tienen poca experiencia en el cuidado de perros de razas grandes a veces creen que cuanto más alimenten al animal durante su crecimiento mejor será su salud. Si bien un exceso de calorías puede hacer que el crecimiento sea más rápido eso no significa que sea más saludable. La sobrealimentación hace aumentar la masa corporal lo que afecta al crecimiento de los huesos: los más largos —que crecen a un ritmo más rápido que los otros— acaban siendo muy frágiles.

La suplementación con calcio

Existe un falso mito muy extendido que afirma que las razas grandes necesitan más calcio que las otras. Sin embargo, eso no es cierto. El problema de ofrecer un suplemento de calcio es que se altera el equilibrio entre el calcio y el fósforo en el organismo y aumenta la posibilidad de que se produzcan deformaciones. Si los cachorros reciben una alimentación adecuada para cubrir sus necesidades de crecimiento no tienen por qué recibir ningún suplemento de calcio. En todo caso, será el veterinario quien decida si hay que introducirlo en la dieta si lo cree necesario.

Veamos a continuación algunos de los trastornos más comunes.

Osteocondrosis

La osteocondrosis (OCD) afecta a las regiones de la epífisis del cartílago en crecimiento y se produce cuando hay una interrupción o retraso de la mineralización del cartílago. En el perro los factores de riesgo se asocian con la edad (los jóvenes), el género (los machos si hablamos del húmero proximal), la raza, el crecimiento rápido (razas grandes y gigantes) y el exceso de nutrientes (principalmente el calcio).

La osteocondrosis puede dar lugar a una inflamación articular aguda o bien a una enfermedad articular degenerativa que afecta a la superficie del cartílago.

Osteodistrofia hipertrófica

Esta patología también se presenta principalmente en razas grandes y gigantes y se caracteriza por una acumulación de tejido óseo en la metáfisis de los huesos largos, es decir, en la zona comprendida entre la parte larga (diáfisis) y la corta (epífisis). A medida que la enfermedad progresa, se produce un daño en los tejidos blandos que están alrededor de los grandes depósitos óseos. Es habitual que los perros afectados tengan inflamación en la zona y muestren dolor, cojera, fiebre, depresión y pérdida de apetito, entre otros signos.

Displasia de cadera

Hablamos de displasia de cadera cuando la cabeza del fémur no encaja correctamente en el acetábulo (la cavidad de la cadera donde se forma la articulación). Esto produce grados variables de laxitud de la articulación lo que a su vez determina la gravedad de la afección. Los signos clínicos varían desde una cojera grave y paralizante a una edad temprana hasta no manifestar ningún signo durante toda la vida.

La causa de esta dolencia es multifactorial, siendo la dieta y la tasa de crecimiento dos de los más importantes, en especial entre los tres y ocho meses. Los cachorros que ganan demasiado peso durante esta etapa tienen una mayor posibilidad de que se produzcan cambios graves en la articulación de la cadera con los consecuentes cambios degenerativos resultantes en esa articulación que los cachorros que crecen a una velocidad más lenta.

Conclusión

El manejo nutricional no es suficiente para evitar los problemas de desarrollo esquelético. Sin embargo, sí que se pueden evitar algunos de estos problemas ofreciendo al animal una dieta adecuada. Esto no supone un problema en las primeras etapas de vida ya que normalmente los alimentos comerciales están específicamente diseñados para los perros en crecimiento. El daño viene cuando se les ofrecen un exceso de alimento y suplementos.

Extraído de: María Villagrasa, El calcio en la dieta, Ateuves nº 66, pag. 14-16.

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