Cómo posicionar al gato para el registro ECG

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A la hora de realizar un electrocardiograma es muy importante colocar al paciente de forma adecuada ya que cualquier alteración puede modificar los resultados y llevar a un diagnóstico equivocado. En el caso del gato, animal de naturaleza algo nerviosa, esto es especialmente relevante.

En la práctica clínica diaria, el electrocardiograma (ECG) es útil para detectar arritmias cardiacas; para la monitorización perianestésica; en alteraciones electrolíticas, para detectar agrandamiento de las cavidades cardiacas, efusión pleural e isquemia o necrosis del miocardio.

El gato es un paciente con fama de nerviosos e inquieto por lo que a la hora de su manipulación hay que ir con mucho cuidado. En un artículo anterior ya se habló del tipo de electrodos más adecuados para utilizar con el gato así que en el presente artículo se hará hincapié, sobre todo, en cómo posicionar al animal para el registro una vez se han colocado los electrodos.

El lugar de trabajo

Cómo posicionar al gato para el registro ECG

Figura 1. La pinza se coloca en la piel de la zona cervical del animal.

El lugar donde realicemos el estudio electrocardiográfico debe ser tranquilo y hay que evitar, en la medida de lo posible, los ruidos. Además es conveniente que no haya mucha gente alrededor del gato. Lo más indicado es un solo veterinario acompañado por un asistente técnico. La finalidad es conseguir que el animal esté tranquilo y relajado, ya que cualquier pequeño movimiento corporal, temblor muscular, e incluso el ronroneo, pueden afectar al trazado electrocardiográfico, generando artefactos que dificultarán la lectura del ECG.

Algunos estudios recomiendan comenzar el registro 2-3 minutos después de haber aplicado los electrodos, para que el animal pueda acostumbrarse a la situación y se calme. En gatos inquietos, se puede optar por realizar una inhibición conductal inducida por pellizco (PIBI) o clipnosis (figura 1).

¿Qué es la clipnosis?
Esta técnica se basa en la utilización de una pinza de plástico que, aplicada en el cuello del animal, genera un punto de presión que lo inmoviliza, lo que nos permite manipularlo con mayor facilidad. Hay que indicar que esta técnica no da resultado en todos los gatos, y si el animal está muy asustado o estresado, es ineficaz. Por lo tanto, en primer lugar procuraremos relajar al animal lo máximo posible.

Es importante realizar el estudio electrocardiográfico sin que antes se haya administrado ningún tranquilizante o sedante, ya que este puede modificar el registro de una forma no predecible. Si es necesario, hay estudios que recomiendan la combinación de diazepam y butorfanol por vía IV.

La mesa de trabajo ha de ser de un material que no genere interferencias eléctricas; si no es posible, se puede colocar al paciente sobre una superficie aislante, como unas mantas o una esterilla de goma. Intentaremos, además, no tocar al animal para que nuestro cuerpo no produzca interferencias con el registro ECG. En caso de que necesitemos sujetar al gato en alguna posición, debemos quitarnos los relojes, anillos y pulseras metálicas y utilizar guantes de látex para minimizar en lo posible la presencia de artefactos.

¿Qué es un artefacto?
Los artefactos no son más que deflexiones anormales reproducidas en un registro ECG y no asociadas con la actividad eléctrica del corazón. Pueden enmascarar el ECG o simular una actividad ECG inexistente, y de ahí lo importante que es obtener un trazado lo más limpio posible.

Posicionamiento del animal una vez colocados los electrodos para el registro ECG

Una vez que el paciente esté tranquilo, sobre la mesa aislada y con los electrodos fijados, llega el momento de posicionarlo para realizar el registro ECG. La postura estandarizada es en decúbito lateral derecho, la misma que la empleada para perros. Con el paciente en esta posición extenderemos sus extremidades anteriores y posteriores hacia delante y hacia atrás respectivamente, alejándolas de su cuerpo y paralelas entre sí. De esta forma se evita que los electrodos contacten entre sí y produzcan alteraciones en el trazado ECG (figura 2).

Cómo posicionar al gato para el registro ECG

Figura 2. Paciente en decúbito lateral derecho. Este posicionamiento es el estándar para el registro ECG.

No obstante, en determinadas situaciones habrá posiciones que el animal no tolere; por ejemplo, si tiene dificultad respiratoria será reacio a mantenerse en decúbito lateral. Si esto ocurre, el ECG deberá obtenerse en la posición en la que el animal se sienta más cómodo. Esto sucede con relativa frecuencia en gatos, por lo que puede optarse por realizar el ECG en otras posiciones: las más cómodas para el animal son en decúbito esternal o sentados en cuclillas (figura 3).

Cómo posicionar al gato para el registro ECG

Figura 3. Algunos pacientes tolerarán mejor una posición en decúbito esternal a la hora
de realizar el estudio electrocardiográfico.

En conclusión, aunque las bases electrocardiográficas sean las mismas que para los perros, el temperamento nervioso del gato hace necesario tener en cuenta una serie de consideraciones en lo que respecta a su manejo y posicionamiento, con el fin de obtener un registro lo más limpio y fiable posible.

Extraído de: F.J. Sánchez Daviña, J. Hernández, J.L. Benedito y C. Castillo. Manejo correcto del gato para obtener un buen electrocardiograma. Ateuves 46, pp. 28-33

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