Procesamiento de muestras sanguíneas: hemograma, bioquímica y otros análisis

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En la primera parte de este artículo se describían los pasos previos al análisis de las muestras sanguíneas. A continuación se repasa el manejo que hay que hacer de cada muestra en función del análisis que se vaya a realizar.

Hematología

El hemograma es el recuento de los eritrocitos, leucocitos y plaquetas y la evaluación de algunas de sus características. Este estudio se realiza en analizadores automáticos que necesitan que la sangre esté completamente líquida, por lo que no puede formarse ningún grumo. Para evitar la coagulación, se utiliza la sangre tratada con ácido etilendiaminotetraacético (EDTA) ya que es el anticoagulante de elección porque mantiene la morfología y distribución celular en las mejores condiciones. Es importante hacer el hemograma lo antes posible, si no se puede hacer antes de 3 horas se puede mantener en nevera (4ºC) durante 24 h sin que sufra alteraciones.

Para los frotis se utiliza sangre entera con EDTA recién extraída, si no se puede hacer la extensión inmediatamente se puede retrasar hasta un máximo de 2 h sin que sufra alteraciones notables. Una vez realizada la extensión, se deja secar al aire y se procede a la tinción. Si no se puede teñir en ese momento, siempre se debe fijar con metanol para que no se degrade la muestra y, cuando sea posible, se teñirá con los colorantes.

El procesamiento de la muestra para los estudios de coagulación es una de las partes más importantes por su gran sensibilidad. Se utilizan tubos de citrato sódico, cuya relación estricta es de una parte de anticoagulante con nueve partes de sangre. Por lo tanto, introducir la cantidad suficiente de muestra en estos estudios es un factor crítico de cara al resultado. Una vez se ha enrasado el tubo, se debe homogeneizar unas 8-10 veces y después dejar reposar unos 5 minutos para que se mezclen completamente ambos líquidos. Tras el reposo, se vuelve a homogeneizar y se procede al análisis. Si se envía esta muestra al laboratorio externo, se dejará reposar igualmente, se centrifugará y se recogerá el plasma citrado en un microtubo para su posterior congelación.

Bioquímica

Los parámetros bioquímicos se pueden obtener con suero o plasma. En clínica se suele utilizar el plasma por su rápida obtención (tabla), mientras que el suero se destina a pruebas especiales en laboratorios de referencia. La diferencia entre suero y plasma radica en la presencia de factores de coagulación. En el plasma se encuentran presentes, mientras que en el suero se han consumido dando lugar al coágulo. Los factores de coagulación son proteínas que sí se encuentran en el plasma, por lo que el valor de proteínas totales será menor en suero. La mayoría del resto de parámetros no sufren cambios relevantes.

Tras la centrifugación se debe atender al plasma o suero y observar su coloración (figura). El color fisiológico es prácticamente transparente (dependiendo de la especie) pero puede mostrar otras tonalidades que provocarán cambios en algunos parámetros:

  • Hemólisis: tonalidad rojiza por ruptura de hematíes, puede estar provocada por el propio paciente o por una mala extracción y/o procesado preanalítico.
  • Ictericia: tonalidad amarillenta por aumento de la bilirrubina. No tiene relación con el tratamiento preanalítico.
  • Lipemia: tonalidad blanquecina y aspecto denso por aumento en los lípidos. No se ve alterado por el procesamiento.

Distintas tonalidades el plasma/suero (izq. a dcha.: fisiológico, hemolizado, ictérico y lipémico).

Otro estudio bioquímico es la gasometría, que es una técnica de evaluación del estado respiratorio gracias a la medición de gases y otros parámetros, destinado a la evaluación y evolución de pacientes críticos. La muestra de elección es la sangre arterial y se extrae con una jeringa precargada con heparina. El artefacto contaminante más habitual son las burbujas de aire. Se debe realizar el análisis de forma inmediata, ya que el metabolismo celular continúa activo provocando cambios en todos los parámetros; se puede retardar el metabolismo manteniendo la jeringa sobre una placa fría.

Inmunología

En el caso de los test rápidos que se realizan en clínica, se utilizan distintas muestras (plasma, suero, sangre entera) mientras que para las serologías realizadas en laboratorios externos la muestra de elección es el suero mantenido en refrigeración.

Los análisis inmunohematológicos necesitan sangre entera con EDTA principalmente, no es necesario que sea sangre recién extraída pero sí refrigerada. Los estudios más frecuentes son aquellos destinados a la compatibilidad para transfusiones sanguíneas.

Microbiología

Los hemocultivos son el estudio microbiológico que se realiza en sangre para detectar la presencia de microorganismos, principalmente bacterias. Es una técnica poco habitual: se requieren condiciones asépticas para la extracción, un gran volumen de muestra y unos requisitos de conservación y transportes muy específicos, siguiendo siempre las pautas marcadas por el laboratorio.

Biología molecular

La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) es la prueba más frecuente a la hora de detectar microorganismos que se encuentran en sangre. Es una técnica en la cual se amplifica el material genético del patógeno para poder confirmar su presencia. Al ser un análisis que se realiza en laboratorios externos, se deberán seguir las condiciones indicadas. La muestra más habitual es sangre entera con EDTA refrigerada.

Extraído de Irene Martínez, Procesamiento de muestras sanguíneas, Ateuves 92, págs. 18-21.

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