Todos alerta ante la procesionaria del pino

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La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es peligrosa para nuestros pacientes durante el inicio de la primavera, cuando las orugas migran.

El contacto de este insecto desencadena una dermatitis urticante. El diagnóstico temprano es fundamental para limitar las secuelas y la mejor medida contra esta intoxicación por contacto es la prevención evitando las condiciones de exposición.

El ciclo biológico de la procesionaria del pino

La procesionaria del pino es un lepidóptero nocturno. Su nombre vulgar se deriva de la típica manera de desplazamiento durante particulares momentos de su vida, en fila, como si se tratase de una procesión.

El ciclo biológico empieza al final del verano, momento en que las mariposas salen de los capullos enterrados en el terreno, los machos fecundan las hembras y éstas depositan los huevos en forma de cápsulas en las agujas de los pinos. A las cuatro semanas, los huevos eclosionan y salen las orugas que afrontarán cuatro fases evolutivas entre las cuales destacan la larva en fase 2, que alcanza la capacidad urticante, y la fase 3, caracterizada por la construcción del nido (bolsón de seda) en los pinos, a los que quedan pegados por un capullo amarillo formado por los excrementos de hasta las 200 orugas que pueden estar alojadas en su interior. Durante esta fase suelen desplazarse lo mínimo posible.

El momento fundamental del ciclo es durante el inicio de la primavera ya que, con la subida ligera de la temperatura, se estimula el “reflejo de enterramiento”. Todas las orugas migran en procesión guiadas por una hembra que teje un hilo conductor. El destino es un sitio ideal para enterrarse y formar las crisálidas, que saldrán al final del verano siguiente como mariposas, para recomenzar el ciclo.

La migración en busca del lugar ideal para formar las crisálidas es el momento peligroso para los perros, ya la curiosa hilera forma un “espectáculo”natural que llama inevitablemente la atención de nuestros pacientes. En algunas ocasiones también pueden verse afectados los gatos, pero de forma más rara porque son menos impulsivos que los perros y no entran en contacto con las orugas con tanta frecuencia.

El contacto con la oruga de la procesionaria del pino y los efectos de la toxina

Diversas lesiones producidas por contacto con procesionaria del pino en perros. (Foto: Alessandro Monaldi, Agustín Lucas Sánchez, Ana María Martinez Munera)

Diversas lesiones producidas por contacto con procesionaria del pino en perros. (Foto: Alessandro Monaldi, Agustín Lucas Sánchez, Ana María Martinez Munera)

El contacto se puede producir con la hilera de procesionaria del pino en movimiento, con nidos caídos al suelo que hacen desprender en el entorno los pelos urticantes o, muy ocasionalmente, con pelos llevados por el viento que pueden producir, por ejemplo, afecciones oculares.

Las localizaciones, el pronóstico y las secuelas de las lesiones están estrictamente relacionados con la parte del cuerpo afectada, con la intimidad del contacto y con la precocidad del tratamiento. La localización más frecuente es la oral: primero se observan erosiones y posteriormente úlceras que, dependiendo de la eficacia del tratamiento, evolucionarán hacia la curación o se harán más graves.

Menos probable pero descrita es la localización ocular: si los pelos son transportados por el viento pueden entrar en contacto con los párpados o con la córnea (donde pueden llegar a causar úlceras). Otra posibilidad es la aspiración durante el olfateo, que causa rinitis aguda. A diferencia de los casos que se pueden dar en personas, las lesiones cutáneas son poco frecuentes.

Síntomas de que ha habido contacto con la procesionaria del pino

La sintomatología clásica es la del contacto oral: el animal demuestra nerviosismo, actos de deglución rápidos, se toca la boca con las patas, muestra hipersalivación… En pocos minutos se produce una inflamación muy evidente de las estructuras bucales que hayan estado en contacto con las orugas llegando incluso a imposibilitar que se cierre la boca. Lo que se observa se puede confundir con una reacción alérgica. Si el perro ha ingerido alguna oruga, además presentará vómitos.

Al cabo de una hora del contacto se empezarán a sufrir las consecuencias de un dificultoso retorno venoso con cianosis sobre todo de la lengua, así como lesiones secundarias como ránula por imposibilidad de vaciado por parte de los conductos salivares. Finalmente se produce necrosis, aunque es necesaria una evolución de varias semanas para ello sin que se trate al animal.

Si no se instaura un tratamiento lo antes posible, también se pueden llegar a producir signos generales como disnea, edema de laringe (sobre todo si se ha producido ingestión), hipertermia, convulsiones, respuesta inflamatoria sistémica hasta coagulación intravascular diseminada y consecuente muerte.

Las otras localizaciones causadas por los contactos menos usuales (con ojos o con nariz) causarán blefaritis, queratitis y rinitis.

Medidas preventivas

La mejor medida preventiva que podemos recomendar a nuestros clientes para que eviten esta intoxicación en sus animales es que intenten no pasear con ellos por pinares durante la época de mayor presencia en el suelo de las orugas, entre febrero y abril.

Si a pesar de ello sospechan que se ha producido contacto con orugas de la procesionaria del pino, deben lavar la zona afectada con agua caliente, ya que el calor desactiva la toxina; otras alternativas son el vinagre o el jabón. Nunca se debe frotar la parte lesionada, ya que así se romperán los pelos de las orugas que se hayan quedado clavados o adheridos y se incrementará la liberación de la toxina y la gravedad del caso.

El paso siguiente es acudir de forma urgente al centro veterinario, para comenzar con un tratamiento.

Nido de procesionaria del pino. (Foto: Hans – CC0 Public Domain)

Nido de procesionaria del pino. (Foto: Hans – CC0 Public Domain)

Información extraída de: Alessandro Monaldi, Agustín Lucas Sánchez, Ana María Martinez Munera. La procesionaria del pino. Argos 103, noviembre 2008, pp. 48-50
Contacto con los autores: Grupo Veterinario PetsWorld – Ctra. San Miguel-Orihuela, km 2. – San Miguel de Salinas (Alicante) – Tel.: +34 965 720 830 – sanmiguel@petsworldmarket.es

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