Tratamiento de la obesidad en mascotas

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La obesidad es uno de los trastornos nutricionales más frecuentes que se producen
en los animales de compañía; cerca del 40 % de los adultos están obesos.
¿Por qué es tan difícil de controlar? ¿Qué puede hacer el auxiliar en este tema?

El tratamiento de la obesidad a corto plazo consiste en reducir la reserva de grasa corporal. Lo podemos conseguir mediante la restricción de la ingestión dieté­tica, hacer que aumente el gasto energético o combinando ambos métodos. A largo plazo nos debemos plantear que cuando el perro ya haya recuperado su peso ideal, debe mantenerlo.

El programa de pérdida de peso es donde actúan los auxiliares en mayor medida: deben pesar al perro una vez a la semana y conseguir que disminuya de un 1 a un 3 % a la semana, pero disminuyendo al máximo la sensación de hambre y la pérdida de tejido magro corporal. Por ejemplo: un perro cuyo peso ideal sea de 25 kg y pese 30 kg debería perder entre 0,3 y 0,9 kg por semana.

Cualquier programa de reducción de peso debe­ría incluir tres aspectos importantes, cambio de la conducta alimentaria, ejercicio y modifica­ciones dietéticas. El cambio de las conductas, incluyen tanto las de los propietarios, como las del perro.

Cambio de las conductas

Se trata de hacer desaparecer los hábitos nega­tivos, como dar restos de comida, dietas energé­ticas y muy sabrosas, no dejar que el perro pida comida y no darle con demasiada frecuencia galletas o snacks. El perro debe estar lejos de la cocina mientras se prepara la comida y fuera del comedor cuando se come, y utilizar más las caricias como premio que las “chucherías”. El éxito del programa dependerá de que se cum­plan las recomendaciones en un alto porcentaje.

Los fracasos en la pérdida de peso vienen más por la escasa voluntad del propietario de llevar a cabo la pérdida de peso que por el alimento recomendado. Por ello, es muy importante la implicación con el auxiliar de la clínica y pesarle semanalmente durante el primer mes, para pasar luego a pesarle una vez cada 15 días.

El ejercicio es fundamental

Se ha comprobado que durante la práctica de ejercicio moderado pero constante, el consumo calórico varía proporcionalmente con el gasto energético, mientras que la disminución de la actividad hasta un nivel sedentario produce aumento del consumo y aumento de peso.

Debe quedar claro que el aumento del ejerci­cio debe ser progresivo. Por ejemplo, realizar una tabla a los propietarios para empezar con veinte minutos, tres a cinco veces por semana e ir aumentando el tiempo y la intensidad a medida que el perro vaya perdiendo peso y que su tolerancia al ejercicio sea mayor. Hay que tener mucho cuidado con los sobreesfuerzos.

Importancia de la dieta

De cualquier manera la dieta es el factor más importante. Habitualmente, si se aporta una dieta que contenga entre un 60 y un 70 % de las calorías necesarias para mantener el peso cor­poral actual, se consigue una pérdida de peso adecuada. En algunos casos podemos llegar a reducir el aporte energético hasta un 40 % de las calorías necesarias.

Existen en el mercado numerosas dietas ade­cuadas para la pérdida de peso. Todas estas die­tas tienen reducido el contenido de grasas. Sin embargo, presentan diferencias significativas en el contenido de fibra no digestible, hidratos de carbono hidrolizables y proteínas. Algunos productos sustituyen la grasa por hidratos de carbono digestibles, y otros contienen grandes cantidades de fibra no digestible.

Debéis informar bien al propietario de que al principio el perro estará más hambriento de lo normal, y que no deben doblegarse a esas “miradas” pidiendo comida a toda costa.

Existen también en el mercado unas golosinas restringidas en grasas y con alto contenido en fibra que se pueden utilizar como premios si están acostumbrados a que se les premie, pero teniendo siempre en cuenta que hay que restar­las de la dosis de pienso.

Mantener los hábitos

Una vez que se haya conseguido el peso ideal habrá que mantener los hábitos dietéticos y el ejercicio que se pautó durante el tratamiento de la obesidad. Solo sustituiremos la dieta de adelga­zamiento por una de mantenimiento equilibrada.

Depende del propietario que el perro adelgace, pero también del auxiliar que lo pese semanal­mente, y que le aconseje y enfatice lo que le ha recomendado el veterinario.

Recordemos sobre todo que de un cachorro sobrealimentado surgirá un adulto obeso.

Extraído de Lina Sáez de Antoni. La obesidad en los animales de compañía. Ateuves 75, págs. 14-17.

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