Tratamiento del colapso traqueal y bronquial

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Esta patología degenerativa no tiene cura, por lo que el propietario debe saber que el tratamiento irá siempre encaminado a mantener una mínima calidad de vida de su animal de compañía

Tratamiento farmacológico

El abordaje terapéutico de un paciente con colapso de vías aéreas depende del grado de afectación clínica y del tramo de la tráquea que esté dañado. Si el grado de disnea es grave, con cianosis y ortopnea, antes de empezar a hacer pruebas diagnósticas es fundamental estabilizar al paciente. Normalmente se coloca en una jaula de oxigenación o en una incubadora y se administra una sedación, como por ejemplo acepromacina (0,01-0,1 mg/kg SC cada 4-6 horas), y es importante un buen control de la tos con butorfanol (0,05-0,1 mg/kg SC cada 4-6 horas). Una sedación leve favorece la relajación del paciente y mejora la ventilación, ya que la frecuencia respiratoria se reduce optimizando el volumen tidal. Los antitusígenos deben utilizarse con precaución si la tos es productiva, ya que, si realmente hay una acumulación importante de secreciones en las vías aéreas, el hecho de administrar antitusígenos hará que no se eliminen y puede favorecerse la aparición de neumonías. En pacientes con un compromiso respiratorio grave se puede formar edema de laringe, lo que empeora aún más el grado de disnea. En estos casos está indicado administrar glucocorticoides como prednisona (0,5 mg/kg VO/SC/IM cada 12 horas) para reducir la inflamación y mejorar el flujo de aire.

Una vez estabilizados, o como tratamiento crónico, se recomienda pasar de glucocorticoides orales a inhalados, como el propionato de fluticasona (250 μg/pulsación) administrado en dosis de 1 pulsación cada 12 horas mediante una cámara de nebulización (figura 1). Esta cortisona tiene como principal ventaja el hecho de que no actúa a nivel sistémico, por lo que se evitan efectos secundarios indeseables. Para alcanzar dosis terapéuticas en la mucosa traqueal es necesario administrar conjuntamente la presentación oral e inhalada al menos durante unos 7-10 días.

Tratamiento del colapso traqueal y bronquial

Figura 1. Paciente recibiendo fluicasona mediante una cámara de inhalación fabricada a partir de una botella de suero.

Se puede añadir al tratamiento broncodilatadores. Este tipo de fármacos no se considera una opción terapéutica realmente útil en pacientes con colapso traqueal cervical o de entrada de tórax porque no tiene un efecto directo sobre el diámetro de la luz traqueal. En cambio, en pacientes con colapso traqueal intratorácico, colapso bronquial o con broncomalacia pueden ser beneficiosos, ya que al incrementar el diámetro de las vías aéreas de menor tamaño (< 300 μm) se favorece el flujo de aire espiratorio y se reduce la tendencia al colapso de vías aéreas intratorácicas. Los broncodilatadores administrados vía oral tienen como posible efecto secundario la aparición de taquicardias. Para evitar esta complicación se recomienda utilizar broncodilatadores inhalatorios como el salbutamol (100 μg/pulsación) en dosis de 1-2 pulsaciones cada 4-6 horas.

Normalmente no suele ser necesario administrar antibióticos, excepto en aquellos pacientes con infecciones bacterianas secundarias. El más utilizado para patologías de vías respiratorias es la doxiciclina en dosis de 5 mg/kg VO cada 12 horas.

Tratamiento quirúrgico

El manejo quirúrgico del colapso traqueal solo debe plantearse cuando fracasa el tratamiento farmacológico y siempre que el paciente no presente otras patologías que desaconsejen la cirugía (neoplasias, cardiopatías, etc.).

La utilización de stents endoluminales puede ser una buena alternativa terapéutica, ya que se trata de unos dispositivos diseñados en forma de malla flexible que se colocan dentro de la luz traqueal. Estos permiten mantener la tráquea expandida, favorecen un adecuado flujo de aire y evitan el colapso de los anillos traqueales (figura 2). Actualmente se dispone de stents metálicos autoexpandibles de nitinol especialmente fabricados para su aplicación en veterina­ria, cuyo diseño reduce de forma considerable la incidencia de complicaciones posquirúrgicas.

Tratamiento del colapso traqueal y bronquial

Figura 2. Radiografía lateral de tórax de un paciente con un stent traqueal colocado en la entrada del tórax.

Es fundamental que el propietario sea consciente de que no se trata de un tratamiento curativo sino paliativo, ya que la enfermedad evoluciona progresivamente con el paso del tiempo. Además, seguramente el paciente deberá seguir recibiendo medicación durante mucho tiempo (o indefinidamente) para intentar controlar los episodios de tos. Por lo tanto, si el signo clínico principal es la disnea asociada al colapso traqueal, la utilización de estos dispositivos puede ser una buena opción terapéutica. Sin embargo, si el problema principal es la tos no se puede garantizar que se obtenga una mejora clínica significativa tras la colocación del dispositivo. Además, la tos puede provocar que prolifere tejido de granulación, se produzca un desplazamiento o incluso una rotura del stent. Existe cierta controversia acerca de si está indicada su implantación en pacientes con colapso bronquial concomitante. En este sentido, los stents no parecen ser unos buenos candidatos, ya que la tos persiste de forma importante en estos casos.

En cuanto al seguimiento a corto y medio plazo, algunos autores aseguran que el uso de stents tiene buenos resultados, obteniéndose mejoras clínicas en el 75-90 % de los pacientes y un menor índice de mortalidad perioperatoria (alrededor del 10 %). Sin embargo, y tras prácti­camente una década usando este tipo de dispositivos, nuestra experiencia nos ha enseñado que el éxito de la técnica radica en ser muy estrictos en la selección del candidato.

Recomendaciones generales

El grado de obesidad empeora de forma significativa los signos clínicos. En ocasiones, con­trolar el peso, restringir el ejercicio y evitar la exposición a alérgenos y sustancias ambientales potencialmente irritantes para las vías aéreas pueden ayudar a paliar parcialmente los signos clínicos. Aparte del tratamiento farmacológico, resulta beneficioso proporcionar un entorno fresco y tranquilo para prevenir la hipertermia, que puede desencadenar secundariamente en taquipnea. Como normalmente hay reflejo traqueal positivo, para salir a la calle es preferible utilizar un arnés en vez de un collar, ya que de este modo se reduce el grado de compresión sobre la tráquea.

Pronóstico

El colapso traqueal es una patología degenerativa que no tiene cura y que gradualmente irá empeorando con el tiempo hasta que el paciente se vuelva refractario al tratamiento médico. La supervivencia de los pacientes afectados va a depender del grado de afectación clínica, ya que el objetivo principal es mantener una mínima calidad de vida.

Extraído de Catarina Sá Borges, Laín García Guasch, Jordi Manubens Grau, Diagnóstico y manejo terapéutico del colapso traqueal y bronquial, Ateuves 65, pags. 28-32.

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