Tratamiento de los gatos obesos

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En ocasiones los propietarios tienen una percepción errónea del peso de sus gatos y lo que para el veterinario es claramente un animal con sobrepeso para el cliente tan solo es un animal “regordete”.

Según el Banfield Pet Hospital’s State of Pet Health 2012 Report, desde 2007 la prevalencia de gatos obesos ha aumentado más de un 90 %. Este exceso de peso hace que los animales tengan un mayor riesgo no solo de reducir su esperanza de vida, sino también de padecer otras enfermedades como diabetes o problemas articulares. Por lo tanto, es un problema serio al que hay que enfrentarse como si se tratara de cualquier otro problema de salud. Sin embargo, la obesidad tiene unas connotaciones que no tienen otras patologías. Muchos propietarios no perciben que su mascota tiene sobrepeso ni mucho menos que está obesa. Para ellos, su peso es señal de que el gato es feliz y no entienden por qué se han de preocupar por ello. En este punto es donde se necesitan las cualidades diplomáticas del auxiliar: se trata de convencer al propietario de que el estado corporal de su mascota implica riesgos para su salud y que debe poner remedio si no quiere que tenga consecuencias fatales pero de una forma cuidadosa, que no haga que lo invada un sentimiento de culpabilidad o que se sienta ofendido.

¿Qué es la obesidad?

La definición es sencilla: es el resultado del desequilibrio entre la energía que un animal consume y la que gasta. Sin embargo, además del alimento existen otros factores que también tienen su papel en esta condición: la edad, el género, la esterilización y la infravaloración de la obesidad por parte del propietario. Por lo general, la obesidad se evalúa de acuerdo con el índice de condición corporal (ICC) donde se le adjudica al paciente un número de una escala según un examen visual y táctil. Por ejemplo, en una escala del 1 al 5, 4 sería sobrepeso y 5 obeso.

Prevención

El objetivo principal siempre es prevenir la obesidad, ya que una vez instaurada se requiere un gran esfuerzo por parte del propietario para conseguir que el animal recupere el peso ideal y, lo que es más importante, lo mantenga a lo largo del tiempo. Además, en muchas ocasiones, los gatos no solo recuperan el peso que tenían antes de empezar con el tratamiento sino que incluso ganan más. En el apartado de la prevención hay que tener en cuenta diferentes aspectos:

  • La comunicación con el cliente en las visitas periódicas es fundamental. El veterinario debe ofrecer al propietario toda la información que considere necesaria para que el cliente sepa alimentar a su gato; es importante hablar de nutrición con el cliente en cada visita que haga. Un cliente informado actuará con responsabilidad.
  • Los apoyos visuales siempre son efectivos por lo que debería enseñarle el cuadro de la condición corporal y explicárselo. Si el propietario conoce cuál es el peso ideal del gato, le será más fácil controlarlo.
  • El ejercicio es fundamental. No pensemos que es un apartado exclusivo del perro, el gato también debe ejercitarse, siempre según sus posibilidades.
  • Un ambiente enriquecido evitará el aburrimiento y también servirá para prevenir los problemas de peso.

Tratamiento

Si ya es demasiado tarde y el cliente se presenta con un gato con sobrepeso u obeso hay que poner en marcha un plan de pérdida de peso que debería incluir los siguientes aspectos.

Cantidad de alimento

El gato debe ingerir menos calorías de las que está consumiendo para conseguir eliminar la grasa. Para ello se debe conocer la cantidad de calorías que contiene la comida que toma habitualmente y reducirla en un 20-30 %. Cuando se desconoce esa cifra se puede hacer un cálculo aproximado utilizando alguna de las numerosas fórmulas que existen destinadas a tal fin. De todas maneras, esto es sólo un punto de partida y es posible que se necesite ajustar la fórmula cada cierto tiempo para conseguir la pérdida de peso deseada.

Tipo de alimento

Existen en el mercado diferentes dietas terapéuticas destinadas a conseguir que el gato pierda peso, con ciertas características en común.

  • Baja densidad energética. Para disminuir la densidad energética las dietas reducen el contenido en grasas y aumentan la fibra y el agua. De hecho una dieta húmeda es especial-mente útil para tratar la obesidad en el gato ya que se ha comprobado que el agua ayuda a conseguir la sensación de saciedad en esta especie. Por otra parte, es más fácil controlar las porciones de un alimento en lata que las de los otros tipos de alimentos.
  • Nutrientes. Solo hay que reducir la cantidad de calorías, no la de nutrientes. Por ello hay que escoger una dieta que tenga una mayor concentración de nutrientes, sobre todo de proteínas ya que estas sustancias evitan la pérdida de masa muscular y también que el gato recupere su peso inicial.

Algunas dietas de este tipo son ricas en L-carnitina, una molécula que favorece una pérdida de peso más rápida en el gato.

Gracias a las dietas terapéuticas se puede conseguir que el gato pierda un 1 % del peso corporal a la semana. Sin embargo, hay que prestar especial atención a un detalle: si la pérdida es inferior al 1 % el propietario puede tener la sensación de que el proceso va muy lento y desanimarse, de modo que no cumpla con el tratamiento hasta el final. Si no se utilizan las dietas de prescripción lo ideal es conseguir que la pérdida de peso ronde el 0,5 % del peso corporal a la semana para evitar así que se produzcan déficits de nutrientes.

Método de alimentación

Lo más indicado es repartir la cantidad diaria de comida en numerosas porciones de modo que se reduzca la sensación de hambre. Una buena opción consiste en utilizar los juguetes que dispensan comida para incentivar además que el gato haga ejercicio.

Revisiones periódicas

El éxito de un programa de adelgazamiento se basa en la constancia y en un correcto seguimiento de todo el proceso. Además, los propietarios necesitan apoyo y consejo hasta el final, por lo que es fundamental el contacto entre el propietario y el centro veterinario. Las llamadas de teléfono periódicas y las palabras de ánimo ante cualquier mínimo éxito, convencerán al propietario de que te interesas realmente por el estado de salud de su gato y le animarán a seguir con el tratamiento.

Recuerda que el objetivo final es conseguir que mejore la salud general del gato, no exclusivamente que pierda peso.

Artículo original: María Villagrasa. El gato está obeso,¿cómo se lo digo al cliente? Ateuves n.º 47, pp. 19-21.

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