Tratamiento de la bronquitis alérgica felina

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En un artículo anterior hemos hablado de las características de la bronquitis alérgica felina y de su diagnóstico. A continuación vamos a tratar las diferentes posibilidades de tratamiento.

Los síntomas más frecuentes son tos y respiración dificultosa, ahora bien, la presentación varía ampliamente tanto en la intensidad del cuadro como en su duración. En función de la gravedad de la presentación se aplicara un tratamiento u otro. Como orientación puede servir la siguiente tabla.

Tratamiento de la bronquitis alérgica felinaLa forma aguda con compromiso respiratorio grave se trata con corticoides de acción rápida por vía parenteral, a los que pueden asociarse broncodilatadores y terapia con oxígeno. Si el diagnóstico es correcto, se obtiene una resolución rápida de los síntomas (generalmente en menos de una hora).

Los cuadros leves, crónicos o con compromiso respiratorio menos importante pueden tratarse con corticoides por vía oral, corticoides parenterales de acción larga o con broncodilatadores (o la asociación de ambos).

En los casos en que se sospeche o se identifique una posible infección por Mycoplasma puede administrarse doxiciclina, azitromicina o el antibiótico que determine el antibiograma.

Conclusiones

Los corticoides son la base del tratamiento de la bronquitis alérgica felina. El uso de broncodilatadores puede estar indicado en algunos casos, especialmente en las presentaciones más agudas, pero no son fármacos útiles como tratamiento único en el mantenimiento de gatos que presentan recaídas frecuentes.

De otros fármacos, como ciclosporina, ciproheptadina o antileucotrienos no se tienen suficientes estudios como para recomendar su uso de forma rutinaria.

Los animales que responden al tratamiento inicial con corticoides, incluso con la desaparición total de los síntomas, deben seguir medicándose durante varios días, ya que si no recaen rápidamente (reacción asmática de fase tardía). Si esta medicación se lleva a cabo por vía oral es frecuente que reaparezcan los síntomas al disminuir la dosis o detener el tratamiento. Si esto sucede debe volverse a la dosis superior. Debe hallarse la dosis mínima que controle los signos clínicos y tener en cuenta que aproximadamente la mitad de los pacientes necesitarán medicación el resto de su vida. A este problema hay que añadir que al propietario le resulta difícil cumplir con el tratamiento, especialmente debido al rechazo de muchos gatos a la administración continuada de fármacos por vía oral.

En estos casos es recomendable el uso de un corticoide de absorción lenta (acetato de metilprednisolona) por vía intramuscular.

Se sabe que los gatos son relativamente resistentes a los efectos colaterales de los corticoides. Sin embargo, se han descrito algunos de estos efectos en tratamientos orales a dosis elevadas (pancreatitis, diabetes, cambios de comportamiento relacionados con poliuria, cistitis y micción inapropiada). En nuestra experiencia, incluso en animales tratados intermitentemente con acetato de metilprednisolona durante varios años, no hemos observado ninguno de estos problemas, por lo que pensamos, de acuerdo con otros autores, que con este fármaco la supresión clínica del eje hipotalámico-pituitario-adrenal es mínima. El único efecto secundario que hemos observado en algún caso es la aparición de granulomas subcutáneos con calcinosis en el punto de inyección, lo que puede evitarse usando la vía intramuscular. La frecuencia de utilización de este fármaco en el tratamiento variará en cada animal. Para algunos autores el intervalo mínimo entre cada inoculación sería de seis a ocho semanas. Nosotros pensamos que en caso necesario puede usarse incluso cada cuatro semanas con una seguridad elevada. En general, la respuesta pobre o las recaídas frecuentes se asocian a gatos con enfermedad crónica avanzada y especialmente en los casos de animales con lesiones pulmonares enfisematosas avanzadas.

Puede intentarse también la administración de corticoides por inhalación con mascarilla usando un inhalador pediátrico (ver figura), aunque no todos los gatos lo toleran bien. Casi siempre es un complemento a los corticoides orales o parenterales. Se acopla un inhalador con dosímetro a una cámara espaciadora y a una mascarilla adaptada al rostro del gato y se administra dos veces al día (8-10 respiraciones). Los broncodilatadores (terbutalina, teofilina) pueden permitir la reducción de la dosis de corticoides y pueden administrarse también con mascarilla.

Tratamiento de la bronquitis alérgica felina

Extraído de Frederic Varela Balcells, Bronquitis alérgica felina: revisión de la patología y tratamiento, Ateuves 25, págs. 28-32.

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