Diagnóstico del colapso traqueal y bronquial

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El colapso traqueal es una patología degenerativa que no tiene cura y que afecta principalmente a los perros pequeños de raza. A continuación veremos en qué consiste y cómo se diagnostica.

La tráquea es una estructura tubular flexible que discurre desde la laringe hasta la carina, lugar donde se bifurca dando lugar a los bronquios principales. Su función consiste en permitir el flujo de aire desde el exterior hasta los pulmones y viceversa durante el proceso de respiración. Está formada por unos 40 anillos cartilaginosos en forma de C que están unidos en su parte dorsal por tejido muscular, mucosa y tejido conjuntivo. El colapso traqueal es una patología comúnmente diagnosticada en perros de raza pequeña (Yorkshire, Pug, Chihuahua, Pomerania), aunque también se ha descrito en razas de mayor tamaño y otras especies. Puede aparecer a cualquier edad, pero el 25 % de los perros afectados muestran sintomatología clínica entre los 6 y 7 años. No se ha determinado predisposición por sexo.

Etiología

Colapso traqueal

Figura 1. Esquema de colapso traqueal en la entrada del tórax.

No se ha podido establecer la etiología de la patología, ya que se trata de una enfermedad compleja, seguramente multifactorial. Se cree que puede haber cierta relación con la obesidad, exposición a alérgenos y sustancias irritantes, así como con factores relacionados con la formación y desarrollo de los anillos cartilaginosos, ya que histológicamente se ha detectado una reducción en el porcentaje de glicoproteínas, glicosaminoglicanos, sulfato de condroitina y una menor retención de agua en los anillos traqueales. Esta alteración en la matriz cartilaginosa favorece la imposibilidad para mantener la rigidez funcional de los anillos y provoca laxitud de la membrana dorsal, y su consiguiente prolapso hacia la luz traqueal reduciendo su diámetro (figura 1).

Presentación clínica

Los pacientes con colapso traqueal pueden ser totalmente asintomáticos durante el examen físico o mostrar diferentes grados de disnea según el grado de afectación. En los casos más graves se observa intolerancia al ejercicio, taquipnea, ortopnea, cianosis. Muchos pacientes pueden mostrar estertores, tos crónica en “graznido de ganso”, expectoración intermitente, hipertermia, alteración del estado mental o incluso síncopes. Los episodios de tos son más marcados en momentos de excitación o si se ejerce algún tipo de presión en el cuello, como por ejemplo si lleva un collar o cuando se palpa la tráquea durante el examen físico. También se incrementa significativamente la tos mientras comen o beben agua. La auscultación puede ser normal, aunque también puede revelar crepitaciones en pacientes con enfermedades concomitantes, como por ejemplo una bronquitis crónica. Se pueden oír sibilancias debido a la presencia de un flujo turbulento de aire dentro de la tráquea o incluso un sonido de colapso en momentos de espiración forzada. Al palpar la tráquea, aparte del reflejo traqueal positivo, a veces se detecta aplanamiento de los cartílagos traqueales.

En algunos pacientes, la alteración estructural de la matriz cartilaginosa se produce también en los bronquios principales, provocando del mismo modo un colapso bronquial. Esta situación es más grave, ya que la respuesta al tratamiento es mucho peor y a menudo no hay forma de controlar los episodios de tos y/o disnea.

El colapso traqueal puede presentarse a nivel cervical, intratorácico o bien en toda su extensión. La tráquea cervical se colapsa durante la inspiración, ya que se reduce la presión dentro de la misma. En cambio, la parte intratorácica y los bronquios se colapsan durante la espiración o en episodios de tos debido a incrementos en la presión intratorácica. El colapso traqueal se da casi exclusivamente en perros de razas toy, pero en cambio el colapso bronquial puede presentarse en perros de cualquier tamaño.

Este grupo de razas de pequeño tamaño suele presentar también otras patologías concomitan­tes que se manifiestan con una sintomatología similar (tos, fatiga, intolerancia al ejercicio, cansancio, disnea, síncopes, etc.). Se trata de patologías tanto cardiacas como de parénquima pulmonar. Si están presentes se deben tratar farmacológicamente para prevenir un empeoramiento en el cuadro respiratorio del paciente con colapso traqueal o bronquial.

Diagnóstico

Normalmente, la presentación clínica, la anamnesis y la exploración general suelen orientar claramente hacia un diagnóstico de colapso traqueal o bronquial. Como la sintomatología suele ser bastante inespecífica, se debe plantear un protocolo de diagnóstico completo para des­cartar cualquier otra causa (síndrome braquicéfalo, colapso de laringe, bronquitis crónica, enfermedades infecciosas, neoplasias, filarias, presencia de un cuerpo extraño, etc.).

Pruebas de laboratorio

Tanto el hemograma como el panel de bioquí­mica clínica permiten evaluar el estado de salud del paciente, y al mismo tiempo sirven como chequeo preanestésico. El hemograma no siem­pre aporta información relevante en estos casos, pero la presencia de eosinofilia puede sugerir que quizá existe un proceso alérgico, parasitario, etc. Además, la presencia de un leucograma inflamatorio puede orientar hacia una posible neumonía.

Radiografía

Las radiografías torácicas aportan una información limitada acerca del grado de colapso traqueal, ya que, al tratarse de una patología dinámica, no siempre la radiografía se obtiene en el momento de mayor colapso ni permite determinar la longitud exacta del mismo. La presencia de una imagen aparentemente normal no descarta la presencia de colapso traqueal o bronquial, ya que influye totalmente la fase del ciclo respiratorio (inspiración o espiración) (figuras 2 y 3). Además, a veces se diagnostican colapsos traqueales cuando en realidad lo que se está viendo es la superposición del esófago sobre la tráquea. Las radiografías torácicas son de gran utilidad en este tipo de pacientes porque permiten descartar otras patologías cardiacas o respiratorias.

Colapso traqueal

Figuras 2 y 3. Colapso traqueal en la entrada del tórax (izq.) y colapso traqueal intratorácico.

Fluoroscopia

Colapso traqueal

Figura 4. Posicionamiento de un paciente para la realización de una fluoroscopia.

La fluoroscopia es una prueba complementaria de diagnóstico muy interesante porque, sin necesidad de anestesia, permite evaluar en tiempo real la dinámica de las vías aéreas durante el ciclo respiratorio (figuras 4 y 5). Permite localizar la ubicación exacta del colapso, su longitud y verificar si realmente hay colapso bronquial, hecho que condiciona de forma significativa las opciones terapéuticas y el pronóstico. Mediante la administración de contraste iodado vía oral también es posible evaluar si lo que se está viendo es un colapso traqueal real o bien un artefacto debido a la superposición del esófago.

Colapso traqueal

Figura 5. Colapso traqueal intratorácico y bronquial confirmado mediante fluoroscopia. Se puede observar cómo desaparece la luz traqueal en el tramo intratorácico.

En algunos pacientes, para confirmar el diagnóstico, o bien para descartar otras posibles patologías, es necesario realizar pruebas bajo anestesia (exploración de vías altas, broncoscopia, TAC, etc.). A pesar de que se trata de una anestesia muy controlada, el propietario debe ser consciente de que en estos pacientes los procedimientos bajo anestesia pueden suponer un riesgo elevado.

Endoscopia

La traqueobroncoscopia se considera la prueba gold standar para diagnosticar el colapso traqueal y bronquial, permitiendo además establecer el grado del mismo. El principal inconveniente de la técnica es que debe realizarse bajo anestesia, por lo que existe un riesgo asociado que puede llegar a ser importante. En función del porcentaje de reducción de la luz traqueal, la morfología del anillo traqueal, y el grado de laxitud de la membrana dorsal, se clasifican los diferentes grados de colapso traqueal entre leve, moderado, grave y muy grave (figura 6). La endoscopia también permite comprobar la integridad de la mucosa, detectar la presencia de parásitos de vías respiratorias como Oslerus osleri, de lesiones granulomatosas o neoplásicas, hacer biopsias, evaluar el tipo de secreciones, extraer cuerpos extraños y realizar lavados traqueales y bronquiales selectivos.

Colapso traqueal

Figura 6. Grados de colapso traqueal.

Extraído de Catarina Sá Borges, Laín García Guasch, Jordi Manubens Grau, Diagnóstico y manejo terapéutico del colapso traqueal y bronquial, Ateuves 65, pags. 28-32.

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