La oxigenoterapia en la clínica de pequeños animales: métodos de administración

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La suplementación con oxígeno es un tratamiento esencial en muchos pacientes para incrementar la cantidad de oxígeno en la sangre arterial. En este artículo describimos las diferentes técnicas disponibles y sus beneficios para cada tipo de paciente en particular.

La oxigenoterapia es un tratamiento de soporte utilizado de manera rutinaria en el servicio de urgencias y cuidados intensivos. Mediante la suplementación con oxígeno el objetivo es incrementar la cantidad de oxígeno en la sangre arterial, aumentando la fracción inspirada de oxígeno (FiO2), por lo que es un tratamiento esencial en los animales hipoxémicos o que presentan distrés respiratorio. La FiO2 del aire
ambiental es del 21 %.

La hipoxemia se define como una disminución de la cantidad de oxígeno arterial y se produce debido a una mala oxigenación de la sangre venosa a su paso por los pulmones. Existen varios métodos para medir la cantidad de oxígeno que contiene la sangre. De entre estos, el método más fiable es la medición de la presión parcial de oxígeno en sangre arterial (PaO2). La medición de la PaO2 requiere la toma de una
muestra de sangre arterial, lo que puede resultar difícil en determinados casos (como gatos o animales pequeños), además de ser una fuente de estrés y elevar el coste de las actuaciones. Un método alternativo de medición de la cantidad de oxígeno es la saturación de oxígeno (SpO2) mediante pulsioximetría (figura 1 y 2). Es un método sencillo, de bajo coste en el que se determina el porcentaje de hemoglobina saturada con oxígeno. La medición de la SpO2 puede verse afectada por factores como la coloración o el grosor de los tejidos donde se realiza la medición. Habitualmente se coloca en la lengua, en la superficie de la piel no pigmentada o en las mucosas (belfos, vulva, pene, etc.).

Aquellos pacientes que presenten niveles de PaO2 por debajo de 80 mmHg o SpO2 por debajo del 95 % se clasificaran como hipoxémicos. En el manejo de urgencias la suplementación con oxígeno desempeña un papel muy importante no solo para corregir, sino también para prevenir los problemas que derivan de la presencia de hipoxemia. Se debe suplementar con oxígeno a los pacientes que presenten disnea, taquipnea, apnea transitoria, cianosis, alteración del estado mental, hipotensión y aquellos que se presentan con anemias o sangrados graves.

Métodos de administración de oxígeno

Existen múltiples técnicas a la hora de suplementar oxígeno a nuestros pacientes y tendremos que escoger la más adecuada atendiendo a razones como el equipamiento necesario, el comportamiento del animal o la necesidad de oxígeno en función de la gravedad del cuadro clínico. Se pueden diferenciar las técnicas en función de si son invasivas o no invasivas.

Técnicas no invasivas

Flow-by o flujo directo

Consiste en la colocación de una manguera de oxígeno, o circuito cerrado, directamente en la boca o nariz del paciente (figura 3). La manguera irá conectada al concentrador de oxígeno o a la máquina de anestesia. No se puede obtener la FiO2 exacta que suministramos mediante esta técnica, aunque estimamos que puede estar entre un 25 y un 40 %. Si bien es una técnica sencilla de utilizar, no sirve a largo plazo ya que se necesita una persona sujetando el circuito.

Máscara de oxígeno

Consiste en la colocación de una máscara entre el paciente y la manguera de oxígeno. Esta técnica nos permite obtener una FiO2 más elevada que la técnica anterior, alcanzando hasta una 60 %. También nos permite medir la FiO2 mediante la colocación de un sensor conectado a la máscara. Durante este proceso se puede acumular CO2 y calor en el interior de la máscara, por lo que debemos desconectar al paciente de manera periódica, aunque disminuya la eficacia de la técnica. No todos los animales toleran esta técnica. Es importante la correcta elección del tamaño de la máscara, ya que podemos causar traumatismos corneales.

Jaula de oxígeno o incubadora

Podemos mantener al paciente dentro de una incubadora o cámara cerrada acoplada a una manguera de oxígeno (figura 4). Las incubadoras más modernas, además de permitir ajustar la concentración y el flujo de oxígeno, permiten determinar la temperatura y humedad del ambiente. Se estima que mediante esta técnica se alcanza una FiO2 de entre el 40 % y 60 %. Cada vez que se abra la puerta de la incubadora o jaula el oxígeno para manipular al paciente, el oxígeno saldrá al exterior, disminuyendo la eficacia de la técnica. En este tipo de dispositivos además hay que controlar el acúmulo de CO2 y el calor. Entre sus ventajas se encuentra que es una técnica de bajo estrés y muy efectiva en gatos con distrés respiratorio.

Técnicas invasivas

Gafas nasales

El uso de gafas nasales (figura 5) es una técnica de fácil colocación y disponibilidad. Su uso es recomendable en animales medianos y grandes, aunque también existen para pacientes pequeños. Generalmente, los pacientes las toleran bien. Con este método no se sabe con exactitud la FiO2 alcanzada (se estima entre el 25 %-40 %).

Catéter nasal

Esta técnica consiste en la colocación de sondas (una o dos) en la nariz para la administración de oxígeno (figura 6). Con ellas se puede alcanzar una FiO2 de hasta un 77 %. Esta técnica nos permite la manipulación del paciente sin necesidad de interrumpir la terapia de oxígeno y puede utilizarse durante largos periodos de tiempo. Colocando un capnógrafo en una de las sondas, podremos estimar también los niveles de CO2.
En algunos pacientes será necesaria una leve sedación para la colocación de las sondas.

Catéter traqueal

Esta técnica requiere la colocación, a través de una incisión, de un catéter en la tráquea. Está indicada en aquellos pacientes en los que las otras técnicas de suplementación de oxígeno no son suficientes y no necesitan ventilación mecánica, además de pacientes con obstrucción de vías aéreas altas. La fuente de oxígeno se conecta directamente al catéter a un flujo de entre 50-200 ml/kg/min. No se debe utilizar en aquellos animales en los que se prevea que van a necesitar suplementación con oxígeno durante un tiempo prolongado.

Intubación endotraqueal

Aquellos pacientes que presenten un esfuerzo respiratorio grave o una hipoxemia grave (PaO2 <60 mmHg o SpO2 <90 %) que no responda de manera adecuada a los otros métodos de suplementación de oxígeno, requerirán intubación endotraqueal e iniciar ventilación por presión positiva. La intubación endotraqueal incrementa tanto la mortalidad como la morbilidad debido a la pérdida de los mecanismos de defensa naturales de las vías aéreas, incrementando el riesgo de neumonía en estos pacientes. A pesar de estos riesgos, en los pacientes gravemente inestables, la intubación e inicio de ventilación por presión positiva puede salvar la vida del animal aportando tiempo para su estabilización.

Extraído de Milagros Nuez García y Carles Mengual Riera. La oxigenoterapia en la clínica de pequeños animales. Ateuves 92, págs. 22-25.

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