Problemas articulares en perros y gatos

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Hay diferentes tipos de problemas articulares en función de su origen. Hablaremos de los más comunes en la clínica diaria para comprender­los mejor.

Traumatismo

Son problemas articulares que tiene su origen en algún traumatismo.

  • Lesión en el cartílago articular: es complica­do diagnosticarla con una radiografía por lo que suele manifestarse años después en for­ma de artrosis.
  • Esguinces: el esguince es una lesión en los te­jidos blandos (tejido ligamentoso) que sopor­tan la articulación (torceduras). Suelen estar provocados por distensiones, torceduras, torsiones. Suelen provocar bastante dolor y según la gravedad se clasifican por grados.
  • Luxaciones: pueden darse por traumatismo o por problemas de desarrollo. Cuando habla­mos de una luxación nos estamos refiriendo a una dislocación. El animal presentará eviden­tes problemas en su movilidad.

Desarrollo

Son problemas articulares que tienen su origen en el desarrollo. El principal es la osteocondrosis que suele darse en animales que crecen con rapidez (razas grandes y gigantes). El aporte sanguíneo al hueso es insuficiente respecto a sus necesidades de crecimiento. Suele complicarse porque deriva en una necrosis del hueso y se produce un nuevo desarrollo o nacimiento óseo, pero que no será igual al anterior. Su forma será diferente y presen­tará deformidades. Cuando esta deformidad se da en el hueso que está justo dentro de la articulación puede llegar a anular el movimiento de la misma y provocar una artrosis prematura. Es una pato­logía muy dolorosa; el veterinario observará que al intentar la hiperflexión o hiperextensión el ani­mal opone resistencia debido a un cuadro agudo de dolor. Según el grado de dolor y evolución de la osteocondrosis, el veterinario decidirá qué tra­tamiento aplicar, el cual puede abarcar desde el reposo hasta la intervención quirúrgica.

Genética

Son problemas articulares de origen genético.

1Displasia de cadera

Problemas articulares

Radiografía de una displasia de cadera.

Es una malformación de la articulación coxofemoral (unión del acetábulo con la cabeza del fémur). Produce cojera, difi­cultad para sentarse, subir escaleras, etc. Suele presentarse entre los tres meses de vida y los tres años y afecta, por lo general, a razas grandes y gigantes. Normalmente es bilateral, es decir, se presenta en las dos articulaciones coxofemorales.

El diagnóstico suele hacerse mediante una ra­diografía ventrodorsal en la que el animal debe­rá estar lo más quieto posible y si el veterinario así lo considera, se puede sedar al animal para realizar un diagnóstico más fiable.

Suele aconsejarse a los dueños que compran un ejemplar de Pastor Alemán, por ejemplo, que exi­jan un certificado en el que se justifique que los padres del cachorro y los abuelos estaban libres de displasia. Es importante que los dueños sepan que la displasia puede ser hereditaria, pero que también puede darse en animales con antecesores libres de displasia por otros motivos. En ocasio­nes puede obedecer a alteraciones hormonales.

Es muy importante ofrecer una buena alimen­tación, evitar el ejercicio físico extremo —sobre todo en la fase de crecimiento— y la obesidad.

2Displasia de codo

Suele comenzar con una ar­tritis y terminar en una osteocondrosis. Afec­ta más a los machos que a las hembras. De origen genético, no podemos descartar otras posibles causas, como son la alimentación, el sobrepeso, un ejercicio físico excesivo, etc.

3Otras artropatías

Son aquellas producidas por defectos congénitos del metabolismo (por ejemplo los gatos Scottish Fold que presentan defectos en el pliegue de las orejas que tienen su origen en el cartílago) o artropatías neoplási­cas (tumores dentro de la propia articulación), artritis infecciosas (si existe una herida abierta las bacterias pueden acceder a la articulación) artritis por Rickettsia y Erlichia (transmitidas por garrapata), artritis vírica…

Manejo del paciente con una artropatía

Como auxiliares debemos reconocer a un ani­mal con artropatía rápidamente y ofrecerle nuestra ayuda en todo ya que suelen ser pacien­tes con cuadros agudos de dolor.

Transporte

Podemos ayudar al dueño a bajar al perro del coche en camilla o con una manta grande. Si el paciente puede andar por sí solo no debemos obligarle a caminar deprisa ni insistir llamán­dolo ya que de esta forma podemos estresarlo.

Si se trata de un perro pequeño lo subiremos con cuidado a la mesa de exploración conocien­do antes dónde está el problema articular y evi­tando tocar la zona.

Si se trata de un perro grande el dueño puede ayudarnos a subirlo a la mesa o bien con la ca­milla o bien con una manta grande. Una buena opción antes de subir al perro al coche y traerlo a la clínica es poner una manta y colocar al ani­mal encima. De este modo podremos trabajar sin cambios bruscos de posición y evitaremos siempre estresar al animal, que en ningún caso es bueno.

Si se trata de un gato, hemos de tener en cuenta que lo más probable es que la enfermedad esté avanzada y que exista un cuadro de dolor agu­do. Lo trataremos con sumo cuidado, tanto por su seguridad como por la nuestra.

Como los felinos pueden intentar defenderse sin señales previas evidentes, estaremos atentos en la sujeción para proteger al veterinario mien­tras realiza la exploración.

Radiología

Problemas articulares

Las radiografías ayudan a determinar el problema.

Los problemas articulares van a requerir en la mayoría de las ocasiones diagnóstico radiológi­co.

En felinos que no presentan dolor evidente pue­de llegar a verse una lesión articular muy avan­zada en las radiografías. En este caso debe ser prioritaria la ley de causarle el mínimo dolor al animal. Nos encontraremos con la necesidad de hacer disparos en posiciones incómodas para el paciente; por este motivo es fundamental ac­tuar con eficacia y rapidez.

Es de gran ayuda comentar exactamente la posi­ción con el veterinario y los ayudantes. Cuanta más información intercambiemos mejor, más rápido será el posicionamiento y podremos rea­lizar antes la radiografía.

La vida en casa

En casos en los que el paciente se presenta con los miembros posteriores postrados y no pue­de levantarse por sí solo, podemos dar ideas al dueño para ayudar a pasear a su perro, una vez haya sido diagnosticado y conozcamos las in­dicaciones del veterinario. Con una correa de arnés larga y acolchada pasada por el vientre del perro y cogida por el dueño, que estará de pie, a la altura de su cadera, puede ayudar a que su mascota se levante con más facilidad, tenga menos dolor y pueda incluso dar cortos paseos, lo que anímicamente beneficiará al perro. Tam­bién se puede usar esta técnica para ayudarlo a hacer sus necesidades.

En el mercado existen carritos para perros con parálisis total en las patas traseras. Su función es la de recoger los miembros posteriores y la cadera encima de un carrito con ruedas de modo que le permita al animal andar por sí solo, impulsándose con las patas delanteras. Es una buena opción para paseos, aunque no en el momento que el animal tenga que miccionar o hacer sus deposiciones.

Otra buena opción, ya que muchas de las ar­tropatías presentan dolor a causa del peso, es aconsejar al dueño que meta en el agua a su mascota. No se trata de que nade sin parar, se trata de aliviar peso, por lo que es mejor reco­mendar una piscina pequeña donde el perro haga pie. Gracias a la flotabilidad el peso dis­minuye a menos de la mitad, por lo que el dolor también lo hará al no producirse tanta carga sobre la articulación. La intensidad siempre la indicará el veterinario dependiendo de lo com­prometido que esté el problema articular.

Es imprescindible que el dueño entienda la im­portancia de evitar la obesidad. Hay que explicarle qué comida es la más adecuada para su mascota, cómo y cuánto debe comer y que la obesidad sólo conseguirá agravar el problema, puesto que supondrá más carga en la articula­ción. Un seguimiento del peso le ayudará a co­nocer si está cumpliendo bien las indicaciones.

En cuanto a los gatos, es mejor buscar un ras­cador bajito y adaptar los lugares donde suela estar para que el acceso sea menos brusco. Por ejemplo, si para acceder a su cama tiene que saltar, recomendaremos bajar la cama al suelo o a un sitio más accesible.

Algunos consejos

Los dueños tienen muchas dudas acerca de lo que le ocurre a su perro o gato: “¿Es innato? ¿Va a ser para toda la vida? ¿Volverá a correr? ¿Puedo hacer algo al respecto además del trata­miento que me ha dado el veterinario? Mi perro es joven ¿por qué tiene este problema?”.

Ante todo hay que hablar al dueño con total sin­ceridad. Demasiada información de golpe no es buena, ya que es más complicada de asimilar.

Podemos recomendarle una buena dieta; hoy en día en el mercado hay muchas marcas que fabrican piensos específicos para este tipo de problemas. También le podemos indicar que debe realizar ejercicio moderado y, aunque el perro pida más (sobre todo los jóvenes), debe­mos saber cuándo parar. Evitar la obesidad será beneficioso no solo para evitar artropatías sino para evitar otras muchas enfermedades.

Es necesario observar a la mascota. Es bueno que el dueño controle cuánto corre su perro, con qué frecuencia duerme, si está tumbado o camina. Si el dueño observa lo suficiente a su mascota, cualquier alteración le llamará la aten­ción y podrá facilitar un diagnóstico temprano que siempre será beneficioso para el animal.

Extraído de: Ana Esteve Orts.Problemas articulares en perros y gatos. Ateuves 46, pp. 20-25.

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