Manejo básico de reptiles en la clínica veterinaria

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Los auxiliares veterinarios debemos conocer el manejo básico de reptiles a la hora de hacerles un reconocimiento, para resultar de ayuda al veterinario que lo lleve a cabo. Por eso no es la primera vez que tratamos esta cuestión.

Saber manipular a los pacientes de forma adecuada es un aspecto fundamental siempre que se trata con ellos. Es importante desde todos los puntos de vista ya que, independientemente de su especie y raza, debemos acostumbrarlos a una serie de procedimientos de manipulación que nos permitan interaccionar mutuamente.

Como profesionales de la atención clínica a las mascotas, tenemos que atender a todos los pacientes de igual forma, desterrando fobias frente a determinadas especies que únicamente conducen a fracasar en la exploración. Actuaremos siempre con calma y paciencia, conscientes de que mediante un buen manejo se puede conseguir aquello que parece imposible.

Manejo básico de los quelonios

La sujeción de las tortugas se hace de manera firme por delante de las extremidades posteriores o alrededor del caparazón entre dichas extremidades. En las especies de caparazón blando se deben usar guantes de exploración. Las que tengan cuello largo con gran capacidad de morder se sujetarán por la cola con una mano, y por la parte delantera del espaldar con la otra. Hay algunas especies muy peligrosas.

 

Manejo básico de lagartos y similares

Las especies de menor tamaño se sujetan por la parte caudal de la mandíbula con los dedos pulgar e índice, y el resto del cuerpo con la palma de la misma mano y los otros dedos.

Los más grandes podemos sujetarlos por la cabeza de la forma anteriormente descrita, y por la pelvis con la otra mano, al tiempo que extendemos sus extremidades posteriores y las mantenemos inmovilizadas junto a la cola. Hay que evitar cogerles de la cola, ya que ciertas especies son capaces de liberarla.

 

Manejo básico de serpientes

Las serpientes se sujetan con los dedos pulgar y corazón por ambos lados de la cabeza, colocando el índice en la parte dorsal de la misma. El resto del cuerpo debe manejarse con mucho cuidado, ya que las costillas se pueden fracturar con facilidad.

Algunas especies se encuentran más tranquilas si las dejamos libres por nuestros brazos. Nunca debemos permitir que se muevan cerca de la cara o alrededor del cuello de una persona.

 

Extraído de: Pablo Fenoll Rejas, Juan María Josa Mutuberría, Marcos Makowski Zamora, Patricia Alfaro Calleja. Manejo básico de las especies en la clínica de pequeños animales. Ateuves 2, pp. 36-41

 

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